El 24 de junio del 2015 se inauguró la Cátedra Alejandro Serrano Caldera en la Universidad Americana con el fin de promover el estudio, la reflexión y utilización de los cinco volúmenes de la obra del doctor Serrano Caldera. La primera cátedra fue impartida por Oscar René Vargas en la Universidad Americana (UAM) con el título La Nicaragua posible como proyecto de nación; la segunda por dos jóvenes intelectuales, Félix Maradiaga y Michael Cárcamo que disertaron sobre La unidad en la diversidad como propuesta filosófica ante la globalización, en la Universidad Evangélica de Nicaragua (UENIC); la tercera cátedra se desarrolló en el Colegio de Contadores de Nicaragua por su presidente Geovani Rodríguez Orozco, con el título La filosofía como pensamiento y acción en la realidad nicaragüense; la cuarta cátedra se desarrolló en la Universidad Centroamericana (UCA) por Mario Sánchez, con el título La Democracia y sus desafíos desde la perspectiva ética; la quinta se desarrolló en la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN), a cargo de Addis Díaz, con el tema Enfoque literario filosófico de la postmodernidad en la obra del doctor Alejandro Serrano Caldera y Los rostros de la postmodernidad, a cargo de Iván Uriarte; la sexta cátedra estuvo a cargo de los conferencistas Erwin Silva con La filosofía política de Alejandro Serrano Caldera y Anastasio Lovo, Ontología con La filosofía latinoamericana de Alejandro Serrano Caldera.
La cátedra inició con gran fuerza y ahora pasamos a una nueva etapa de desarrollo al publicar la primera edición de la Revista del Pensamiento Filosófico Cátedra Alejandro Caldera la cual se presentó con un conversatorio en el auditorio central de la UAM. Los participantes fuimos personas que hemos estado vinculados a la cátedra, ya sea como conferencistas o como impulsores. Entre ellos Addis Cárcamo, Mario Sánchez, Manuel Ortega Heggs, José Antonio Peraza Collado y como moderador del conversatorio, Geovani Rodríguez. Los temas tratados en la revista están todos relacionados con el estudio y el aprovechamiento de la obra del doctor Serrano Caldera.
Mi disertación estuvo centrada en la vinculación que hay entre ética y política tomando como referente la obra del doctor Serrano Caldera. Para el doctor Serrano Caldera, la historia de la política está determinada por dos grandes pensadores políticos que le han imprimido tendencias muy definidas en los últimos veinticinco siglos: Aristóteles y Maquiavelo.
Según el doctor Serrano es necesario asumir la política en la vida individual y colectiva. Para resaltar este carácter individual, cita la famosa frase de Aristóteles: “El hombre es un animal político… solo los dioses o las bestias pueden prescindir de la política”. En el orden social, la política personifica lo social, la polys, el Estado-Ciudad que comprendía tanto el aparto público, las instituciones como la sociedad civil de entonces.
En el ámbito colectivo, Aristóteles ve la política como la construcción de una comunidad política (polys) que es sinónimo del bien común. Según esta concepción, la política no tiene sentido sin la ética. Esta es esencialmente política, en la medida, que la vida es la praxis en la polys que actualiza el ser potencial del hombre. De forma práctica, la ética política consiste en hacer “el mayor bien y el menor mal para el individuo y la comunidad”.
Para los griegos, los medios y fines políticos, deberían estar en una armoniosa coherencia, pues no puede haber fines nobles utilizándose medios innobles. Como dice el doctor Serrano, citando a Camus: “Los medios justifican los fines”. La ética, a nivel práctico, sería el conjunto de reglas que norman la acción individual y colectiva para buscar el bien, y que sería el único camino para encontrar la felicidad.
Desde el siglo IV antes de Cristo, hasta la aparición del secretario florentino Nicolás Maquiavelo en el siglo XV de nuestra era, prevaleció la unidad entre ética y política. Con Maquiavelo, la concepción política tuvo un cambio radical. Él está más interesado en las realidades que sostienen las acciones políticas y no por utopías políticas. Maquiavelo ve las prácticas políticas de su tiempo y describe lo que es la política, no lo que debería ser.
Maquiavelo conceptualiza al hombre como esencialmente malo. Desecha la concepción anterior que para ser efectivo políticamente era necesario ser bueno. Recomienda, que todo “hombre que quiera hacer en toda profesión de bueno, fracasará”. “Es necesario aprender a no ser bueno”. La finalidad última de la política ya no es la polys, sino el poder por el poder, como él vio hacerlo a los príncipes y los papas.
Lo que se valora de ahora en adelante es la conservación del poder; no se rechazan las cualidades morales positivas, pero se consideran inútiles para la actividad política fundamental como es la conservación del poder. Para conservar el Estado y el poder, se debe obra sin miramientos “contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad y contra la religión”.
Y ello requiere, a nivel teórico —en oposición a toda la tradición de la filosofía política desde Aristóteles en adelante— dejar de idealizar gobiernos y ciudades utópicas e inexistentes para inclinarse en cambio por los hombres reales y los pueblos reales, examinar sus comportamientos efectivos y aceptar que el ejercicio real de la política contradice con frecuencia la moral y no puede guiarse por ella.
No obstante las profundas diferencias en la conceptualización de la política entre Aristóteles y Maquiavelo, el doctor Serrano Caldera señala que coinciden en la idea de la autonomía de lo político en relación con lo económico. Tradición que según el doctor Serrano se conserva hasta la aparición del marxismo y del neoliberalismo.
La crisis de la política es la crisis del modelo político iniciado por Maquiavelo que privilegia la razón del Estado sobre la existencia de la sociedad civil.
El autor es politólogo.