Humberto Belli Pereira

El cardenal prócer

El cardenal Obando no estaría recibiendo el distintivo de prócer si hubiese tenido la osadía de criticar al actual gobierno. Ortega no lo hubiese considerado digno ni por un minuto. Hoy se lo otorga porque le ha sido muy fiel y por un astuto cálculo político.

A Ortega le ha sido particularmente útil el apoyo del cardenal. Pero era un apoyo menguante: su edad, su silencio profético, y el cardenalato de monseñor Brenes, le habían opacado el brillo. Ante esta situación Ortega se sacó un as de la manga: nombrarlo prócer.

Era una decisión insólita, porque en Nicaragua dicho título solo se había otorgado a dos personalidades de nuestra Independencia y, porque universalmente son distinciones póstumas. En 2010 Cristina Kirchner creó en Argentina una galería de 24 próceres latinoamericanos con retratos enviados por los países del área. Todos eran fallecidos y ampliamente reconocidos —sutilezas que no preocupan al comandante—. Declarando prócer al cardenal, Ortega podría restaurarle parte de su menguada imagen y así explotarlo mejor, políticamente, en un año electoral.

Una movida inescrupulosa pero brillante: Ortega invitará al cuerpo diplomático, al nuncio, la Conferencia Episcopal, a Cosep y a cuanta personalidad pueda, a la investidura solemne del prócer.

Los invitados estarán en una situación incómoda: si asisten avalan el juego del que Ortega sacará ventajas. Si no lo hacen se exponen a desairar tanto al cardenal como al Gobierno.

Nombrado prócer, el siguiente paso será llevarlo por el país como santo en procesión, acompañado de Ortega o miembros del partido. Todo homenaje que se le tribute hará que Ortega se frote las manos de contento. El siguiente paso —ya lo anunciaron un par de diputados sandinistas— será dar a conocer al prócer en las escuelas, ya que todos los próceres son parte de nuestra historia patria.

Esto último es muy interesante —y consolador—, pues en la dilatada trayectoria del cardenal hay muchas acciones, escritos y frases, que ameritan ser conocidas. Una de estas, por ejemplo, es la que profirió en vísperas de las elecciones de 1990, cuando el FSLN hizo un esfuerzo desesperado por captar votos repartiendo regalos. Dijo el Cardenal: “Es degradante cualquier tipo de regalo que pretenda influir en la decisión del voto. La conciencia no se vende. La conciencia reflexiona”. Texto magnífico para colgarse en cada escuela y en vallas gigantes, junto a la foto del prócer.

Otra frase, igualmente digna de rescate, es la que usó para cerrar un documento redactado con sus hermanos obispos el 4 de junio de 1980. Decía: “La religión no puede estar al servicio de intereses partidarios”. La motivó el hecho de que el FSLN había nombrado varios sacerdotes en puestos de gobierno. Monseñor Obando usó también las siguientes palabras críticas: “Los pastores… en virtud de que deben de preocuparse por la unidad, pondrán a un lado toda ideología política partidista que pueda condicionar sus actitudes y juicios. Tendrán así, la libertad de evangelizar… desde un evangelio sin partidismo… Una cosa es llamar a un sacerdote para que ejerza su ministerio sacerdotal… y otra cosa muy distinta insertarlo al sistema para poder así justificarlo o darle legitimidad religiosa”.

Abundan las frases del cardenal prócer que podrían reproducirse en vallas, afiches, o calcomanías vehiculares. Tengo muchas en mi archivo histórico. Su historia podría contener una de ellas; la famosa parábola de la “víbora”, dirigida oblicuamente a Daniel Ortega al filo de las elecciones de 1996. Los historiadores del Gobierno podrían explicar cómo el prócer dio luego un giro, de ciento ochenta grados, cuando descubrió que la víbora es un animalito bondadoso.

El autor fue ministro de Educación en el gobierno de doña Violeta.
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COMENTARIOS

  1. Jami
    Hace 11 años

    …y Obando se queda igual de satisfecho, como cuando Somoza le regaló el Mercedes

  2. El Observador
    Hace 11 años

    El Observador

    Eso de nombrar prócer a alguien, no tiene mucho mérito ni valor, pues depende de quien lo nombra y por qué lo nombra.. Si hacemos memoria, podríamos nombrar a mucho éroes y mártires a los que ya nadie menciona, pero que en su momento fueron muy benerados y mencionados casi a diario. ¿ Quien los recuerda hoy? Casi nadie. Eso mismo le puede pasar a Miguel Obando

  3. Lumen Gentium
    Hace 11 años

    Estoy totalmente de acuerdo con el señor Belli. Yo creo que no es la intención de este artículo el de criticar al Cardenal sino más bien al gobierno actual por la astuta manipulación de la persona del Cardenal como miembro de la Iglesia. Al nombrar prócer al Cardenal el gobierno solo busca ganar puntos (con el pueblo y la gente que admira al Cardenal) a la hora de las elecciones. ¿Qué es prócer de La Paz? Como indica el que respondió con el nombre de Juan, pues eso es de esperarse de un cardenal y discípulo de Cristo y no debe llamarse prócer cuando simplemente está haciendo lo que debe hacer. Además recordemos lo que dice el evangelio de Mateo 22:21; «Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios”

  4. Juan
    Hace 11 años

    Uno solo puede ser procr en Nicaragua si vivie en eterno conflicto y hace la guerra. No amigo, Cardenl es procer de la Paz y no de la guerra ni del odio. Todos cambiamos con el tiempo, no se puede tener odio toda la vida. Si es usted crisitano como lo alega sdr deberi de saber que el perdon y el hermandad son mas duradera que el odio y la destruccion.

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