No hay sociedad en el mundo que no necesite de la inversión de capital, nacional o extranjero para desarrollar su prosperidad, el espíritu emprendedor, la tecnología y su productividad, como herramientas eficaces y eficientes para la formación de la riqueza material que todo país necesita para sustento de sus habitantes.
Porque el papa Francisco expresó que “la riqueza es el excremento del diablo”, no debemos pensar que es una verdad plena, recordemos que el jefe del Estado Vaticano además de ser un líder espiritual y religioso, además es un jefe de Estado y como tal, puede cometer los mismos errores de otros jefes de Estado en el mundo, cuando se refiere a aspectos tan terrenales como la economía o de economía política. Ahora muchos teólogos de la liberación, adversarios del milagro económico estadounidenses y filósofos pro comunistas celebran estas afirmaciones del jefe del Estado Vaticano con su condena a la economía de libre mercado.
En el caso del actual gobierno de México, donde el peregrino papa latinoamericano estuvo de visita, el presidente Enrique Peña Nieto que fue persistentemente criticado por Francisco, en lo que va del sexenio de mandato la suma de la llamada Inversión Extranjera Directa (IED) acumulada asciende a la astronómica suma de 82,789.7 millones de dólares, 38 por ciento mayor al monto acumulado por el mismo período de Felipe Calderón con 59,985.3 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Economía del gobierno mexicano. Dichas inversiones proceden de Estados Unidos (49.9 por ciento), España (9.9 por ciento), Japón (6.5 por ciento), otros 65 países aportaron el 33.7 por ciento restante proveniente de 2,333 sociedades, fondos de capital global, transnacionales de la comunicación y grupos de inversión (joint-venture, holding).
Por estas razones, que sin lugar a discusión demuestran que la mejor cura contra la pobreza es la riqueza, debemos reflexionar también los ciudadanos de Nicaragua, especialmente en este año, que soplan aires electorales y se avivan las pasiones políticas e ideológicas, que aunque nos digan que en el mundo contemporáneo ya no hay más una lucha ideológica, lo que está a la vista no necesita de anteojos, en nuestro país, ya salieron algunos articulistas o dirigentes con posiciones trasnochadas a levantar cuestionamientos éticos a la empresa privada y la economía capitalista de mercado, que aún persisten en Nicaragua.
Si en Nicaragua no se mantuviera el sistema económico de libre mercado con todo y sus defectos, la pobreza, el desabastecimiento y el atraso material sería igual a Venezuela, Cuba u otros como la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) donde se formaron algunos de los miembros del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), en los que he observado este tipo de posiciones del socialismo trasnochado o del sistema socialista europeo, el mal llamado “estado de bienestar” que por “democrático” no dejó de ser dañino y perjudicial para la productividad y desarrollo empresarial y tecnológico en sus respectivos países.
Nuestro mejor legado liberal y democrático a Nicaragua ha sido la restauración bajo el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro de la libertad de mercado, la economía empresarial y el espíritu de lucha emprendedora del pueblo, micros, pequeñas, medianas y grandes empresas.
El autor es abogado y Notario Público.