La historia de la minería en Nicaragua se ha desarrollado en dependencia y utilización de los recursos naturales y del ambiente. La minería utiliza el suelo, el agua, el aire, el bosque y la fuerza de trabajo campesina. A todos estos ambientes mencionados los contamina, los deteriora y al final les provoca la muerte. En general, la práctica de la explotación minera ha sido de forma elemental y/o básica primitiva, carente de uso tecnológico moderno, se hace utilizando explosivos; para hacer cortes de espacios del suelo (tajo) o bien con excavaciones a profundidad en la montaña. La minería es un modelo extractivista.
Primero los españoles, luego los británicos, después, los norteamericanos, seguidos por los canadienses, han sido los tradicionales exploradores y explotadores del metal precioso en Nicaragua. Este producto de la tierra ha alcanzado precios altos comercialmente hablando, pero, además, su posición en el mercado internacional ha sido muy estable y de referencia, como representación de valor. Lamentablemente este precio de mercado no ha logrado ser disfrutado por los nicaragüenses. Los gobiernos de los últimos cien años no han tenido la capacidad de negociar de forma provechosa para el país la actividad económica de la minería. Por el contrario, esta se ha desarrollado como enclave de producción seca.
Hoy día (2015) la minería le deja al país solamente un 4 por ciento de las utilidades en forma de tributo por la actividad económica minera, (Mifin: 1990) y las empresas extranjeras se cargan un 96 por ciento de los beneficios económicos. En algunos lugares invierten el 2 por ciento de sus utilidades para servicios básicos a la comunidad, tales como energía eléctrica, agua potable, mejora de caminos, empleo indecente, y en algunos casos, agregan alimentos de apoyo a las familias de los mineros y/o güiriseros.
La práctica de las relaciones sociales de producción, entre las empresas de la minería y los trabajadores locales, tienen un carácter de esclavitud. Y, se desarrollan dos tipos de relaciones sociolaborales; la primera, son mineros permanentes que bajan a las profundidades de la tierra, cuando la forma de explotar la mina es por excavación; y la segunda, cuando es a cielo abierto (tajo) o sea, haciendo grandes cortes del suelo y llevándose las piedras, rocas, y suelo, para procesarlo y captar luego de un proceso industrial, el metal precioso. Utilizando explosivos y maquinaria pesada para el movimiento de tierra. El trabajo industrial, que agrega valor se realiza fuera del país.
La minería utiliza productos químicos de alto contenido contaminante y tóxico. Entre los que se destaca el cianuro, el mercurio, además de los explosivos, y en consecuencia contamina el agua superficial de los ríos y costas marinas, contamina el aire por las emanaciones de los productos químicos, contamina el suelo por el manejo y aplicación de los productos, y finalmente contamina a las personas, porque en general no les provee de equipo de protección para el manejo de los mismos.
Con la moda del empleo por cuenta propia, las empresas de la minería han logrado que los trabajadores se crean pequeños empresarios, y les han vendido el cuento que ellos pueden sacar la roca y el suelo de la mina y se los compran por peso, y posteriormente le pagan en base a la cantidad de oro que haya encontrado la empresa minera, en el volumen físico del material que procesaron fuera del país y sin la supervisión del aportante de la materia prima. La minería no es un buen negocio para los pueblos pobres, solamente es una nueva forma de esclavitud. El autor es sociólogo e Investigador Social.