Vale la pena que hagamos una profunda reflexión acerca del mensaje del papa Francisco en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en el marco de la quinta visita de un papa a esta sede, luego de las de Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995, y Benedicto XVI en 2008. Este mensaje es vinculante a Nicaragua como parte de los Estados miembros de la ONU adaptado a su realidad social inmersa en abuso de poder, injusticia, obstaculización a la libertad individual, destrucción e irrespeto al medioambiente y permanente atropello a la dignidad y los derechos humanos de los nicaragüenses sin excepción, por parte del partido de gobierno, que se considera omnipotente y que coincide con una frase del papa Francisco la cual impactó a todos lo que estaban presente en la Asamblea: “Dar a cada uno lo suyo significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y los derechos de otras personas singulares”.
El sumo pontífice dedicó un fragmento de su discurso a favor del medioambiente afirmando que “para todas las creencias religiosas el ambiente es un bien fundamental” y señaló que “el abuso y destrucción del ambiente van acompañados por un imparable proceso de exclusión” económica y social. “Un afán egoísta de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos como de excluir a los débiles”, reforzó nuestro pastor universal. Alertó contra las consecuencias del abuso de los recursos materiales disponibles, como la exclusión de “los débiles y con menos habilidades” y aseguró: “La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente”. A criterio del santo padre, los pobres sufren por la exclusión por tres razones: “Son descartados por la sociedad, son obligados a vivir de descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias de los abusos del ambiente”.
Por eso, el vicario de Cristo instó a los gobiernos del mundo a garantizar a su sociedad “el acceso efectivo, práctico e inmediato (…) a una vivienda propia, un trabajo digno y una alimentación adecuada y agua potable, libertad religiosa, libertad espiritual y educación”; que son parte de los derechos humanos que deben cumplir los Estados entre ellos Nicaragua, para lograr la ansiada paz social hoy en peligro de perderse y muy relacionado a lo que advirtió la cabeza de la Iglesia católica, “la guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente”. “Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral se debe continuar incansablemente en evitar la guerra entre las naciones y los pueblos”. Concluyo a manera de reflexión con lo que siguió expresando el santo padre Francisco al decir: “La crisis ecológica junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición del lucro y el poder debe ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre”.
El autor es Abogado Especialista en Derecho Laboral y Constitucional con mención en Derechos Humanos.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A