Alejandro Serrano Caldera

Diálogo con la juventud

Con mucho agrado acepté la invitación del Grupo Cicuta formado por estudiantes de la Universidad Centroamericana (UCA) para participar en el Tercer Ciclo de Discusión Filosófica que se realizó el cinco de noviembre en el auditorio Amando López de esa universidad.

Me llamó la atención el nombre del grupo, pues la cicuta es el veneno con que fue ejecutado Sócrates, el más grande de los filósofos, hace poco más de dos mil cuatrocientos años, acción ésta que mató al sabio pero no la sabiduría, pues sus ideas contribuyeron a crear no solo la nueva filosofía, sino el mundo en el que a pesar de los siglos y milenios todavía hoy habitamos sustentados en su pensamiento, que ha llegado a nosotros a través de los Diálogos recogidos en los escritos de Platón.

Ahora se trata, me dijeron, de usar la cicuta para dar muerte a la ignorancia, tal como lo expresa el lema impreso en la correspondencia del grupo. Con esta metáfora quedaba explicado el misterio del nombre de este movimiento juvenil de filosofía, a la vez que se afirmaba poco a poco en mi mente la feliz convicción del interés por las ideas humanísticas, éticas y filosóficas en la juventud nicaragüense y de otros países y en las instituciones académicas en las que se percibe un renacer de la necesidad de la razón, el pensamiento y la cultura, para enfrentar los múltiples problemas del mundo contemporáneo.

En un lapso de dos meses me ha correspondido participar como conferencista en varios eventos entre ellos, el “Congreso sobre Las Humanidades en Siglo XXI”, en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, como uno de los expositores internacionales del mismo; y en Nicaragua, en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), en León, a la que fui invitado para inaugurar la “Cátedra Abierta sobre Ética y Valores”; en la Avemaría University, con la presentación y discusión de los dos primeros volúmenes de mis “OBRAS, Escritos filosóficos y políticos”; en la Universidad Centroamericana (UCA), con este ciclo de discusión filosófica al que me estoy refiriendo; y para el 23 de este mes está programado el foro debate sobre “Ética, juventud y política”, auspiciado por el Instituto de Ética, Valores y Desarrollo de la Universidad Americana (UAM), la Asociación para la Cooperación Educativa Nicaragüense (ACOEN) y el Movimiento Juvenil Nacional.

En casi todos los eventos realizados hasta ahora en diferentes centros académicos, la participación de los jóvenes ha sido fundamental tanto en el debate, como, en algunos casos, en lo que concierne a la iniciativa y organización de las actividades.

Mi exposición giró alrededor de algunos temas principales: la necesidad de la razón y el pensamiento en la reconstrucción de la sociedad y la cultura nicaragüenses, el diálogo y el pensamiento crítico como parte del ser y hacer de la persona y la sociedad, los valores como referentes necesarios de la comunidad nacional y universal, el pensamiento filosófico como instrumento que permite enriquecer nuestra acción mediante el análisis racional de los problemas, la unidad entre realidad y razón a través de un pensamiento integrador que permita la unidad en la diversidad, entre otros temas abordados.

En el diálogo en el cual participaron autoridades y catedráticos de la Facultad de Humanidades, intelectuales y los jóvenes estudiantes, se plantearon y discutieron temas orientados a identificar esa síntesis de las diferencias y de ese diálogo sustentado en la razón y los valores. Se me pidió refiriera un poco la experiencia del diálogo con el movimiento obrero a fines de los años sesenta y comienzos de los setenta desde el Instituto de Capacitación Sindical de la UNAN en León, del que fui su Director fundador; se dialogó sobre el papel de la ética como referente histórico, social, político y cultural ante los problemas actuales; y los jóvenes, principalmente, interrogaron sobre los efectos que la cultura del Güegüense tiene en la conducta actual, y en la posibilidad de estructurar una verdadera educación dialógica que permita dar el salto cualitativo en los valores y comportamientos de las personas y los grupos.

Pienso, que, en términos generales, ante el drama contemporáneo de la fragmentación entre el sujeto y el mundo, en este momento de la “conciencia desgarrada”, para usar la palabra de Hegel, que la filosofía debe ser el esfuerzo teórico y práctico de Unidad en la Diversidad. Debe ser realidad que palpita en el concepto e idea que se encarna y humaniza en la historia, propuesta y diálogo que integre la experiencia y la esperanza, la libertad y la justicia y que, además, contribuya a construir las intermediaciones que hagan posible el paso de unas a otras.

La razón y la palabra son esenciales pues como dice Heidegger en su Estudio sobre la poesía de Horderlin : “El ser del hombre se funda en el lenguaje, pero éste sólo acontece realmente en el diálogo (es decir hablándonos y oyéndonos unos a otros)… Somos un diálogo desde que el tiempo es”.

El proyecto filosófico que enfrente los retos del siglo XXI debe superar la separación entre realidad y razón, pues la razón es vida pensada y pensamiento vivido. En consecuencia, la filosofía es una tarea de reconstrucción, integración e incorporación entre vida y trabajo, pensamiento y acción, ciencia, moral y derecho, análisis y síntesis.

La realización de la filosofía como quehacer humano, diálogo y compromiso solidario, exige reunificar lo disperso, respetar las identidades y proyectarlas al horizonte universal de la razón, pero de una razón historizada, que equivale a decir de una razón humanizada. Mientras haya preguntas habrá filosofía. Mientras el ser humano sienta la necesidad de explorar el fondo de su conciencia y su razón, de interrogar al mundo sobre sus contradicciones y de construir y construirse una realidad habitable, la filosofía estará presente ofreciendo desde diferentes ángulos y diversas perspectivas, una forma de construir la historia y de comprender y amar la vida.

Mientras los jóvenes nos interroguen y asuman la iniciativa de dialogar con otras generaciones sobre problemas valorados desde diferentes perspectivas, será mayor la esperanza de abrir un camino para el pensamiento, el diálogo y la razón crítica y será más cercana la posibilidad de que la confluencia de diferentes puntos de vista, produzca los cambios cualitativos que se requieren para construir una sociedad más justa y libre.

Columna del día Opinión

COMENTARIOS

  1. Rayos de luz
    Hace 16 años

    La columna escrita por nuestro filosofo Alejandro Serrano, trae sabiduria. A mi en lo particular me pone a pensar, y analizar la profundidad de sus palabras. Hoy que se refiere a los jovenes que buscan afianzarse en la base firme de la etica, la razon y el dialogo para matar las malas hierbas de la ingorancia; pedemos percibir aires frescos que esto producira, al dar la oportunidad de contar en el futuro con ciudadanos ejemplares y exelentes lideres. Rayos de luz se ven en el horizonte.

  2. Romeo Alfa
    Hace 16 años

    Nicaragua surgen a lo largo y ancho de su bella geografía Lideres de nueva generación para liderar un nuevo paradigma de desarrollo humano

  3. EL JUSTICIERO
    Hace 16 años

    Me pregunto si este Alejandro Serrano debatio el papel de la UCA en Nicaragua donde solo los ricos podian entrar. Tanto para RAZON Y HUMANISMO. Cicuta? Si fue cicuta la que ellos daban durante las decadas doradas de la burguesia y capitalismo desalmado. Hoy se cubren con pieles de oveja y hablan de la democracia y libertad que ellos nunca dieron ni queren dar al pueblo pobre.

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