A Dioniso (llamado Baco en la mito logía roma na), se le conoce como el dios del vino y, por extensión, de las bebidas alcohólicas y las borracheras. Esto se debe a que, según la leyenda, Dioniso descubrió la vid (planta de las uvas) en el monte Nisa y luego promovió el cultivo de la uva (o viticultura) y popularizó el consumo del vino.
Dioniso era hijo del dios Zeus y la mortal Sémele. Para visitar a Sémele y hacerle el amor, Zeus ocultaba su naturaleza divina bajo la apariencia de un hombre común y corriente con el rostro cubierto. Pero Hera, la terriblemente celosa esposa de Zeus, sabiendo que su marido tenía relaciones con Sémele, se hizo pasar por su antigua nodriza y la indujo a que pidiera a su amante que se le mostrara como era en realidad.
Así lo hizo Sémele, pero antes pidió a Zeus (sin saber que era él) que le prometiera concederle todo lo que ella le pidiera. Lo prometió Zeus, de manera que cuando ella le pidió que le mostrara su verdadero aspecto, no pudo negarse. Y sucedió que cuando el dios se mostró ante Sémele en todo su divino esplendor, la fuerza poderosa del rayo fulminó a la desdichada mujer.
Cuando ocurrió aquel terrible hecho Sémele tenía un embarazo de seis meses. Pero el bebé en proceso de formación fue rescatado por Hermes, el dios mensajero, quien lo zurció en una pierna de Zeus para que terminara allí de formarse. Por eso, cuando nació tres meses después, el bebé fue llamado Dioniso, que significaba “aquel que nació dos veces”.
Cuando ya era adulto Dioniso protagonizó diversas aventuras fabulosas, hasta que Hera lo volvió loco porque no olvidaba ni perdonaba que él era hijo de una de las amantes de su esposo, Zeus. Sin embargo Cibeles, la diosa madre de la naturaleza y la fecundidad de la tierra, sanó a Dioniso y lo mandó a promover su culto por toda la tierra.
Así lo hizo Dioniso, quien viajó con ese fin por el mundo entero y finalmente creó una nueva religión y fomentó el culto a él mismo. Cuando la nueva religión se había extendido por todas partes, Dioniso fue llamado al Olimpo, donde ocupó un sitio que le fue cedido generosamente por Hestia, la dulce y virginal diosa de la modestia y del hogar que en las antiguas creencias latinas era conocida como Vesta y su culto era dirigido por las vírgenes vestales.
Para rendir culto a Dioniso se celebraban las “dionisíacas”, que eran unas fiestas en las que se mezclaban las orgías con las actividades culturales. Durante las dionisíacas se hacían presentaciones artísticas mediante actuaciones de algunas personas. Así surgió y se desarrolló lo que andando el tiempo sería conocido como teatro.
Las presentaciones artísticas se hacían tres veces al año. Las principales eran las Grandes Dionisíacas, que originalmente se celebraban únicamente en Atenas pero luego se extendieron a todo el mundo helénico. Las segundas eran las Lenaianas, que sólo se celebraban en Atenas. Y las terceras, las Dionisíacas Campestres, celebradas por los pueblos del Ática.
Durante las Grandes Dionisíacas se realizaban tres concursos de presentaciones artísticas: la de ditirambo, la de tragedia y la de comedia. En esas presentaciones estrenaron sus obras los grandes dramaturgos griegos de la antigüedad y padres del teatro mundial: Eurípides, Esquilo y Sófocles. Ellos fueron los fundadores del arte teatral que se sigue cultivando hasta ahora.
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