Indudablemente que de seguir las cosas como están en la oposición y, sobre todo, con la actitud soberbia del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, y además el oportunismo por parte del grupito que lo rodea (como si fueran alacranes y víboras), el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no tendrá necesidad de alterar una vez más los resultados electorales, porque los directivos del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) le están sirviendo en bandeja el destino de este país.
Es decir, que el esfuerzo de la actual dictadura por mantenerse en el poder será mínimo, porque sus aliados y socios naturales desde hace varios años siguen contribuyendo a que el partido de la violencia (FSLN) no sólo desgobierne, sino que la familia presidencial y su séquito (como ocurrió en la oprobiosa dictadura somocista) continúe amasando una fortuna al amparo del Estado nicaragüense.
El FSLN ni sudará la camiseta para robarse las elecciones. Y esa será culpa de la cúpula mezquina y oportunista de la que se rodea el propio ex presidente Alemán, quien igualmente será responsable de que la dictadura del orteguismo continúe, a menos que cuanto antes decline y públicamente celebre ante una gigantesca multitud deseosa de la democracia la candidatura de don Fabio Gadea Mantilla, quien se ha perfilado como el candidato de consenso de la oposición.
Nada le cuesta al doctor Alemán participar como candidato a diputado, renovar a los candidatos para esos cargos en la Asamblea Nacional y deshacerse de ese montón de oportunistas que ganan más de 4,000 dólares de salario y obtienen un chorro de beneficios para ellos. Varios de estos diputados son buenos para nada.
El PLC necesita personas que realmente contribuyan al país y a ese partido, no una pandilla de vivianes que no tienen disciplina para trabajar.
El ex mandatario debe entender y aceptar que él ya no goza de la simpatía de muchos nicaragüenses para ser el candidato presidencial que le gane a la dictadura y menos para que gobierne Nicaragua. Sin embargo, se da el lujo de descalificar a don Fabio y verlo como su enemigo político, cuando realmente quienes atentan contra él y el PLC son ese nido de alacranes y víboras que tiene metidos en el seno del partido, que lo adulan para seguir lucrándose de cuanto pueden.
“Fabio y el otro que desee inscribirse como candidato deberá renunciar al PLC”, dijo Alemán el lunes pasado en una conferencia de prensa y reiteró que no declinará su candidatura presidencial.
¡Qué soberbio que se mostró el doctor Alemán! No debería emular al dictador Ortega, actuando como si el PLC fuese suyo y de su familia. Eso no es digno de un ex presidente de la República ni de un demócrata. El doctor Alemán debe dejar de proyectarse como un altanero, arrogante, vanidoso, engreído, impertinente, jactancioso, endiosado y pedante. Eso es propio de los tiranos.
Si el doctor Alemán dice que la Gran Convención del PLC ya lo escogió como candidato a la Presidencia de la República, y que si algún miembro desea cambiarlo debe solicitarlo al Comité de Ética y someterse a elecciones primarias, no menos cierto es que también puede reconsiderar su decisión, declinar, cederle la casilla 1 a don Fabio e ir unidos con toda la oposición y restituir la democracia en Nicaragua. ¿No dicen ustedes que en política hasta los ríos se regresan? Pues revierta esa posición atentatoria contra los intereses de la nación.
El éxito de la oposición estará en plantearse una estrategia de beneficio general y no personal. Lástima que el PLC lo dirige gente que no es disciplinada, mística con el trabajo y comprometida con la democracia y el bienestar de la nación, pues el FSLN estaría en otras circunstancias. Pero bueno, hay que seguir trabajando.
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