Fabián Medina

En Letra Pequeña

Equivocados

Creo que Costa Rica se está equivocando de plano, en el planteamiento que tiene sobre este nuevo diferendo limítrofe. Su estrategia, según se vio en la OEA, es descalificar a Nicaragua desde el supuesto que en la costa sur del río San Juan comienza la civilización y al norte sólo queda la barbarie. Si de verdad fuesen tan civilizados como dicen ser, lo correcto para ambos países es someterse a un diálogo técnico o buscar un árbitro para determinar dónde comienza un país y dónde termina el otro.

Madera

El presidente Daniel Ortega tiene ante sí hechos que podrían servir para restaurar ese sentido de Patria que tanto nos está faltando. En manos de un estadista éste sería un buen punto de partida para reconstruir el consenso nacional, ese sentirnos nicaragüenses ante todo, reconocer que antes que cualquier bandera de cualquier partido está la Bandera de Nicaragua que nos cobija a todos. En manos de un oportunista, sin embargo, estos hechos le servirían para desviar la atención de las tropelías que por otro lado está haciendo y estimular el patriotismo con fines electoreros.

Pecado

Para los que dicen que nunca se le reconoce nada a este Gobierno, ahí está un ejemplo: creemos que ha manejado bien este diferendo. No es, sin embargo, un cheque en blanco. Sería un gran pecado que Ortega usara este diferendo para fines personales, porque no sólo podría echar a perder una política sólida hasta ahora de reclamo de nuestra soberanía, sino porque, como daño colateral, nos estará quitando a los nicaragüenses ese último espacio que nos queda para unirnos, confiscaría esa zona donde todos somos sólo nicaragüenses y nos olvidamos de nuestras diferencias.

Botas de hule

Y ya que a nuestros diputados les dio un arranque patriotero y van a sesionar en Río San Juan para ponerse a tono con el momento, por qué no sesionan de una vez en la Isla Calero, para reafirmar nuestra soberanía sobre ese pedazo de tierra que con tanta frescura nos quiere quitar Costa Rica. Que se pongan por una vez en sus vidas botas de hule, se metan en los suampos, y conozcan esa Nicaragua profunda que dicen representar.

Ofertas de temporada

Parece que hay venta de patio en el mercado de la política. El producto de moda son ahora “las casillas”. Las remozan, las limpian, las pintan y, como todos los vendedores, abundan en explicaciones para convencer a los clientes, o los incautos: “Ésta es una casilla limpia, no tiene ningún litis, buena bonita y barata”, ofrece uno con sonrisa de mercader árabe. “No se deje convencer por cantos de sirena”, reclama desde otro tramo alguien. “Nosotros por derecho somos segunda fuerza y por lo tanto la casilla que conviene, ¿por qué se imagina usted tener derecho a poner a la mitad de todos los presidentes de junta? ¡Es un ofertón!” Algunas dicen ser el “vehículo más fuerte” y otras esperan ser compradas sólo por el color… Verde, roja, amarilla…

Desde la prehistoria

Cuánta envidia de la buena sentí viendo las recientes elecciones de Brasil. Todo transparente. La gente votó con confianza. Conteo rápido y oportuno. Y sobre todo, ganó quien ganó. El problema, lo reiteramos, no es que gane Ortega, Alemán, Bolaños o quien sea… El problema en Nicaragua es que tenemos en el Consejo Supremo Electoral unos malandrines preparados para hacer ganar a quien perdió, si llegara a ser necesario. Y ahí nos damos cuenta, viendo los ejemplos de Brasil y de casi todos los países del mundo, que tenemos el dudoso honor de haber retrocedido a la prehistoria electoral.

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