El Presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, arremetió contra los obispos que conforman la Conferencia Episcopal por denunciar la falta de credibilidad de ese Poder del Estado ante la población nicaragüense.
El escritor alemán Johann Goethe dijo: “No hay nada más terrible que ver la ignorancia en acción”. Parece que el señor Rivas no ha leído las encuestas de las diferentes empresas que afirman que menos del 10 por ciento de la población cree en la transparencia del Consejo Supremo Electoral.
Me sorprende que don Roberto Rivas se exprese así de la Iglesia Católica cuando él mismo se considera un gran católico, solamente por defender un cargo que hoy lo tiene y mañana no. Usaré la frase que un día le escuché al Cardenal Miguel Obando Bravo: “La Iglesia ve pasar el cadáver de sus enemigos”.
El mismo Dionisio Marenco, ex Alcalde sandinista de Managua, dudó de los resultados de las elecciones municipales realizadas en noviembre del 2008 al recordar: “No estoy claro de dónde sacó Alexis Argüello (candidato del FSLN) los votos. Herty Lewites (alcalde anterior a Marenco) ganó con 135 mil votos, yo gané con 145 mil votos. Alexis debería haber ganado con 155 mil, que es el crecimiento natural de voto. Dicen que sacó 225 mil votos. Yo tengo dudas, no es posible sacar esa cantidad Yo creo que el Poder Electoral está obligado a ser más flexible y a explicar con claridad, acta por acta, y averiguar quién está mintiendo, quién borró las actas, quién las descompuso”, expresó.
La Constitución de Nicaragua en su Artículo 30 dice textualmente: “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”. Como lo hizo el Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez quién aseguró que ellos mantendrán la denuncia que hubo fraude electoral en las elecciones del 2008.
Creo que si don Roberto Rivas y su amigos magistrados del Poder Electoral le tuvieran un poco de compasión a la nación, deberían de dejar sus cargos y que se elijan otras personas que gocen la credibilidad por el bien del pueblo nicaragüense. La ciudadanía no merece ir a elecciones presidenciales con las mismas autoridades tal como lo planteó el Obispo Báez ante un medio de comunicación.
Monseñor Báez dijo que “no podemos aceptar que vayamos a las elecciones presidenciales con las mismas personas que denunciamos como las causantes de las irregularidades del proceso anterior”. Esto nos indica grave caos institucional que hay en el país y que la Conferencia Episcopal de Nicaragua lo denuncia porque es parte de su misión ante funcionarios y políticos indolentes por un pueblo que sufre hambre, falta de transparencia y caos institucional provocada por ambiciones desmedidas de la familia Ortega- Murillo.
La población tiene los ojos puestos en quienes elijan a esos funcionarios del Poder Electoral en estas negociaciones políticas para pasarle la factura el día de las votaciones, el pueblo les ha demostrado siempre que no está de acuerdo con las dictaduras y los mal llamados pactos para estas elecciones en el parlamento de los funcionarios del CSE.
Una vez más esperemos que la democracia triunfe ante el autoritarismo, el secretismo en las instituciones estatales, el embargo de la publicidad de los periodistas que no piensan como el sistema y las denuncias que se hacen a diario de los abuso de poder ante los medios de comunicación y la falta de ética y moral de muchos políticos y funcionarios del gobierno. ¡Dios bendiga a Nicaragua!
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