En vista que el ex presidente de la República, Arnoldo Alemán Lacayo, se apresta a sellar una vez más el pacto que fortalecería la dictadura del presidente Daniel Ortega Saavedra, mediante una serie de acciones que vemos tanto en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) como en la Asamblea Nacional, lo que queda es que las bases (votantes) del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) se unan para fortalecer al candidato de consenso de la oposición para triunfar en el 2011 y restituirle a Nicaragua la democracia, la libertad, la institucionalidad, la legalidad, el desarrollo económico, la tranquilidad y el respeto a los derechos fundamentales de los nicaragüenses, cercenados por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Las bases liberales del PLC deben estar claras que el ex presidente Alemán y su círculo de “políticos” mezquinos, de la cúpula de esa agrupación, sólo pretenden perpetuarse en sus cargos de diputados y/o magistrados, mientras sacrifican a la nación entera.
Vemos lo más reciente. El ex presidente Alemán mandó a la CSJ a cinco de sus seis magistrados constitucionales a legitimar una serie de actos deleznables cometidos por magistrados y ex magistrados de la dictadura de turno. Sin duda alguna, que esto ya forma parte de la nueva edición del pacto Alemán-Ortega.
El mes pasado el diputado Wilfredo Navarro, del PLC, se quiso pasar de gracioso al callar sobre la estrategia que tenía el FSLN para revivir el transitorio y derogado segundo párrafo del artículo 201 de la Constitución Política de 1987, que establecía que los funcionarios de aquella época podían permanecer en sus cargos mientras el parlamento no eligiera a sus sucesores. Los sandinistas informaron a Navarro del artículo desde abril pasado y él nunca dijo nada, hasta que en septiembre el presidente del parlamento, el orteguista René Núñez, publicó unilateralmente en La Gaceta, su remedo de Carta Magna que reconoce como vigente dicho artículo.
En esta semana se ha resaltado que el PLC tiene mañana una encerrona para decidir sobre la ratificación o elección de nuevos funcionarios en distintos poderes del Estado. Nada indica que después que el ex presidente Alemán mandó a sus obedientes magistrados a legitimar los abusos orteguistas a la CSJ, él vaya a vetar el nombramiento como magistrado de los abogados Rafael Solís Cerda y Armengol Cuadra López. Pues a él le interesa mantener su statu quo a través de su gente y para eso necesita que los orteguistas le ratifiquen al ex magistrado Dámicis Siria y que le nombren al sustituto del fallecido magistrado Guillermo Selva. Igual le interesa mantener a sus “liberales” en el Consejo Supremo Electoral, es decir, más de lo mismo.
No creo que las bases liberales, integradas por personas trabajadoras, honestas y defensoras de la democracia, le den un cheque en blanco al ex presidente Alemán para mantener el país bajo la ignominia de un dictador. Si Alemán no se une al candidato de consenso, las bases del liberalismo lo deben hacer para que Nicaragua vuelva a la tranquilidad. Asimismo, si un sector del poder económico en este país está “cómodo” y apoya a Ortega, allá ellos, pero Nicaragua debe recuperar lo que se le ha arrebatado: democracia, legalidad y desarrollo económico.
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