Fabio Gadea Mantilla

Respeto por la vida

Querida Nicaragua: Qué hermoso ejemplo de responsabilidad, hermandad, solidaridad, amor al prójimo, patriotismo y sentido de cumplimiento del deber acaban de dar al mundo el pueblo y el Gobierno de Chile.

El rescate de treinta y tres mineros entrampados a setecientos metros de profundidad, setecientos metros, casi un kilómetro, bajo una montaña. El haberlos rescatado parece película de ficción, algo realmente increíble.

El presidente Sebastián Piñera desde el primer momento llamó a sus colaboradores, técnicos, ingenieros, arquitectos, matemáticos y científicos para buscar la forma de salvar a esos treinta y tres ciudadanos, cuyas vidas estaban en gravísimo peligro.

El Gobierno y el mismo Presidente no perdieron ni un minuto. Cada quien en su puesto, comenzó la heroica tarea.

No hay duda de que este episodio quedará grabado en letras de oro no sólo en la historia de Chile, sino que en América y el mundo entero. Los mineros estuvieron más de dos meses esperando ser rescatados y confiando en Dios y en la energía creadora de sus conciudadanos chilenos.

Este episodio ocurrido en un país democrático y culto, educado en la solidaridad y el amor al prójimo, nos hace recordar un tristísimo episodio ocurrido hace varios años en la Rusia soviética. No tengo precisa la fecha exacta, pero fue en un submarino soviético que se quedó encallado en el fondo del mar, sin poder moverse. Más de cien marineros componían la tripulación del submarino, que debe haber sido una máquina enorme.

La noticia corrió por el mundo. Un submarino soviético está en el fondo del mar y no ha sido posible sacarlo y sus tripulantes perecerán lentamente asfixiados por la falta de oxígeno. Los rusos, por puro y diabólico orgullo ideológico, apenas dejaron salir las noticias, pero no pudieron evitar que el mundo se diera cuenta de la tragedia y de la barbarie del Gobierno ruso, el que no se preocupó por la vida de sus marineros, seres humanos como ellos. La tecnología rusa no fue capaz de mover el submarino y salvar a sus tripulantes y tampoco aceptó la ayuda que le ofrecieron los países democráticos para poder salvar a aquellos seres humanos que sin duda morirían.

Un ejemplo claro de la brutal falta de respeto por la vida humana, que es característica de los países comunistas. Antes de dar su brazo a torcer, el gobierno comunista prefirió sacrificar la vida de sus conciudadanos, lo que pone al descubierto la inmoralidad, el desprecio por la vida, la inhumanidad del comunismo ateo.

Que aprendan nobleza de alma en esta acción admirable del pueblo chileno y de su presidente Sebastián Piñera, que aprendan un poco del amor al prójimo que nunca han tenido, que se den cuenta de lo que es la moralidad y el respeto por sus semejantes.

Qué contraste más enorme entre Chile y Rusia, entre el pueblo chileno y el pobre pueblo ruso sometido a la esclavitud durante setenta largos años, y al parecer todavía no sale de ella. Que vengan a Chile, que tomen ejemplo del pueblo chileno para que conozcan el valor de la democracia, del cristianismo, de la solidaridad que tanto hablan en sus discursos mentirosos.

Desde aquí enviamos nuestra felicitación emocionada al pueblo chileno a través de su Embajador, señor Hernán Mena, a quien rogamos hacer llegar también nuestra felicitación al señor presidente Sebastián Piñera, a los felices sobrevivientes y a los héroes que hicieron posible el rescate. Felicidades hermano pueblo chileno.

Columna del día Opinión
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