Luis Sánchez Sancho

Telesila de Argos

Y Además

Entre las legendarias figuras femeninas de la antigua Grecia, cuyos nombres permanecen a lo largo del tiempo y la historia como paradigmas de la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos en relación con los hombres, hay que destacar a Telesila de Argos, la poetisa, música y guerrera —improvisada— que salvó a su pueblo de los invasores espartanos.

En el año 494 antes de Cristo, los ejércitos de Esparta encabezados por el rey Cleómenes I, invadieron la Argólida —región de la famosa ciudad de Argos— y aplastaron a los argivos en la batalla de Sepea. Más de seis mil combatientes argivos murieron en aquella sangrienta batalla, según cuenta la historia que se confunde con la leyenda. Todos los hombres que quedaban en la ciudad, salvo los más ancianos, huyeron hacia los bosques para salvarse del inminente exterminio espartano.

En Argos sólo quedaron las mujeres y los esclavos, los cuales no sabían combatir ni tenían interés en defender la ciudad. Entonces Telesila, una hermosa mujer famosa por la bella poesía y música que escribía y componía, asumió el liderazgo de la ciudad.

Telesila ordenó recoger las armas que había en la ciudad y las distribuyó entre todas las mujeres que estaban en capacidad de combatir. Ubicó a las más valientes y decididas en las murallas y otros puntos defensivos y estratégicos de la ciudad, y a las demás las organizó en posiciones y actividades de retaguardia.

Cuando los espartanos atacaron la ciudad gritando y haciendo sonar sus espadas contra los escudos, las mujeres no se atemorizaron. Más bien se enardecieron con los himnos de patriotismo y honor femenino que cantaba Telesila.

La resistencia de las valientes argivas comandadas por Telesila, frenó el empuje de los espartanos, a pesar de la gran superioridad numérica de estos, en armas y experiencia de combate. Entonces Cleómenes consideró que era un deshonor combatir contra mujeres, y peor aún, que matarlas sería un éxito despreciable. Pero además calculó que si ellas los vencían, sería una derrota vergonzosa.

Por eso fue que los espartanos dejaron de combatir y se retiraron de Argos, salvándose la ciudad y la población gracias a la valentía de sus mujeres y al liderazgo de Telesila, la celebrada poetisa y música convertida por las circunstancias en heroica guerrera. Desde entonces, en recuerdo de aquel acontecimiento y en honor de Telesila y las valientes argivas, se instituyeron en la Argólida las fiestas Hybristika, durante las cuales las mujeres se vestían como hombres y los varones como hembras.

Al respecto la historiadora española Miriam Valdez Guía, de la Universidad Complutense de Madrid, cuenta en un estudio sobre “ La batalla de Sepea y las Hybristika: culto, mito y ciudadanía en la sociedad argiva ”, que “por encima del teatro hay un santuario de Afrodita (la diosa del amor), y delante de su asiento está esculpida en una estela, Telesila, la poetisa lírica; los libros están esparcidos a sus pies y ella está mirando hacia el casco que sostiene en la mano y que se dispone a ponérselo sobre su cabeza”.

No queda claro de la lectura del ensayo de la doctora Valdez Guía, si la estatua de Telesila está todavía en la actual Argos, o en las ruinas de la ciudad antigua. Pero si no hubiera en Argos moderna un monumento a Telesila, sería una ingratitud histórica. Lo menos que se debe hacer para honrar a aquellas valientes mujeres argivas es erigir un monumento memorial a la legendaria Telesila.

Columna del día Opinión
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