Parrafadas
Yo no sabré mucho de leyes, pero sí algo de gramática y lenguaje, pues es la herramienta con la que he trabajado toda mi vida. Y cuando veo las discusiones que se han armado sobre el “transitorio y final” artículo 201, me llama la atención que nadie le haya puesto atención a la semántica del artículo y se haya aislado el segundo párrafo de ese artículo queriéndolo hacer parecer como un párrafo independiente cuando ¡no lo es! Los párrafos son conjuntos de oraciones ordenadas que tratan sobre la misma idea. Sin embargo, hay ideas principales e ideas secundarias. Y el segundo párrafo de ese artículo, por su misma naturaleza de segundo párrafo, es una idea secundaria de una principal que dice: “El Presidente y el Vice-presidente de la República y los Representantes ante la Asamblea Nacional, elegidos el cuatro de noviembre de mil novecientos ochenta y cuatro, ejercerán sus cargos en el período que termina el diez y el nueve de enero de mil novecientos noventa y uno, respectivamente”.
Marruñería
Así que, si por algún momento vamos a considerar la peregrina idea de que el segundo párrafo del artículo 201 está vivo porque no ha sido derogado expresamente, tendría que ser exclusivamente para “los miembros de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral y las demás autoridades y funcionarios de los diversos poderes” que estaban en funciones en ese momento y sólo valdría si a estas alturas, diez años después, hubiese algún funcionario de aquella época al que las nuevas autoridades no le hubiesen recibido su cargo. Ya que ahora, funcionarios a quienes se les venció el período de su cargo quieran ver que ese artículo fue hecho para ellos es pura marruñería, y la verdad, ofende la inteligencia de cualquiera.
Chicles
Pero no nos equivoquemos, la dizque sentencia de los magistrados sandinistas, el decretazo, el artículo 201 y la publicación de La Gaceta, son puros chicles que Daniel Ortega va pegando unos tras otros para sostener su mamarracho, pero en el fondo está convencido que necesita un pegamento mucho más fuerte, una reforma constitucional. La regla es sencilla: entre más chiles pegue, mayor es su desesperación. Sin embargo, el tiempo se le agota y estoy convencido que él no quiere llegar a un segundo mandato pegado por una montaña gigantesca de chicles porque todo mundo lo reconocería como lo que es, un dictador “pegado con cliché”. Un chiste, pues.
Dos preguntas
Hay dos preguntas importantes a responder ya, antes que sea demasiado tarde. Una a los políticos: ¿Van o no van a competir en unas elecciones manejadas por unos señores que se dicen Consejo Supremo Electoral y más mañosos que la mula mora de mi abuelo? Dos, a la comunidad internacional: ¿Van a reconocer al gobierno que salga de estas elecciones donde la ciudadanía no tuvo la mínima oportunidad de escoger a sus autoridades y se violentaron todas las leyes para que un grupo se hiciera del poder? Las respuestas tempranas a estas preguntas podrían evitar barriles de sangre derramada en el futuro.
Examen
Pero aunque el panorama se vea negro, la oposición parece tener una oportunidad de oro para saber quién es quién. Por ejemplo, la destitución de René Núñez como presidente de la Asamblea Nacional será un excelente examen para saber quiénes, aunque sólo sea para sobrevivir como diputados, están dispuestos a enfrentar al Frente Sandinista, o quienes están tan comprados que no podrán morder la mano que les dio de comer todo este tiempo en que simularon ser “oposición”. Es tiempo de definiciones.
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