La dictadura que dirige el presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, además de usar el poder que le dan instituciones militares y civiles, aprovecha las mezquindades y el canibalismo político de partidos y “líderes” que dicen estar preocupados por la democracia y el futuro de nuestra sufrida Nicaragua.
Hemos visto ya por varios años las intrincadas luchas del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo y el candidato presidencial y actual diputado Eduardo Montealegre por disputarse quién es el “más guapo” del liberalismo. Eso nos llevó a la desgracia en que estamos, pues en el 2006 esta situación propició que la dictadura del partido de la violencia y la muerte, el FSLN, esté en el poder tratando de prolongar su permanencia.
Ahora que Montealegre declinó de sus pretensiones presidenciales, resulta que el ex presidente Alemán insiste en ser el candidato de su partido ateniéndose al poderío que representa la maquinaria roja (PLC) en el país. Pero el problema es que no tiene el voto de ese 62 por ciento que no quiere al partido de la violencia (FSLN) y además, un gran sector poblacional no confía en Alemán por sus antecedentes del pacto con el actual dirigente de la dictadura.
Esta situación que rodea a Alemán es objetiva, por lo tanto no debería darle la espalda porque podría quedarse solo en el camino hacia el poder político. Hay varios escenarios que debe valorar antes de seguir como testarudo.
Por otro lado, los miserables diputados de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), quienes se han caracterizado por ser unos traidores a la democracia y el bienestar del país, una vez más apuñalan en el pecho a los intereses de la nación y como todo servil y prebendario, terminan del mismo lado de los malvados; en este caso, los dirigentes de la dictadura orteguista. El lunes habían suscrito acuerdos con tres bancadas más, comprometiéndose a no hacer quórum en la sesión ordinaria programada para ayer mientras no se revocara la publicación en La Gaceta de una versión de la Constitución que resucita el segundo párrafo del artículo 201 de la Carta Magna de 1987.
En medio de todo esto, el mismo PLC, la ALN y quienes dicen apoyar la candidatura de consenso de don Fabio Gadea Mantilla están atentando contra la posibilidad de salir de esta tragedia en que nos ha sumido el gobernante FSLN. En el último grupo (los que dicen apoyar la candidatura de don Fabio) hay gente que ya sueña con los cargos públicos y no escatiman adulaciones y visitas a don Fabio para halagarlo. Don Fabio debe tener mucho cuidado con todo este tipo de gente, sobre todo, con quienes llegan a ofrecerle entre el cielo y la tierra, la casilla en la que ubicará su candidatura.
A todo esto, si no hay cordura y beligerancia en la oposición, la dictadura de Ortega estaría aferrándose al poder mediante abusos sin que los partidos políticos de oposición y la sociedad en general detengan este mal como ocurrió en 1979 contra Anastasio Somoza Debayle, el último de la dinastía de esa dictadura sangrienta que gobernó por más de cuatro décadas en Nicaragua.
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