Fabián Medina

En Letra Pequeña

Pronóstico

El 29 de abril pasado, en esta misma columna, escribí: “Ni uno ni otro. Ni Montealegre ni Alemán. La única forma de que prospere una coalición opositora es que estas dos personas depongan sus aspiraciones y apoyen a un candidato que no genere tanta división, ni tanta opinión negativa, aunque no tenga los simpatizantes que con seguridad tienen ellos. Mi pronóstico es que Eduardo Montealegre, que a ratos luce más sensato, en algún momento retará a Alemán a que juntos depongan sus aspiraciones y busquen un candidato de amplio consenso como única forma para detener a Ortega en su alucinante y destructivo proyecto”. Y así sucedió. Al menos uno fue sensato.

Al revés

Ahora con la candidatura de Fabio Gadea y casi nadie más en la oposición, Arnoldo Alemán quedó en una situación bien incómoda. Se adelantó demasiado. Salió desbocado, gritando “¡al ataque mis valientes!” y cada vez que vuelve a ver para atrás ve menos “soldados” siguiéndolo, y creo que pronto se percatará que la incomodidad que siente es porque está casi solo y montado al revés en el caballo…

Contador

Pero de nada sirve hablar de candidaturas, ni siquiera de programas, ni tendido territorial ni qué ocho cuartos, mientras al final de los votos esté don Roberto Rivas Reyes, este siniestro personaje que como su par en el tiempo de Somoza García, el nefasto doctor Modesto Salmerón, dice cantando: “Voten, voten como quieran que al final yo cuento los votos como quiero”.

Verborrea

Y don Roberto Rivas Reyes estos últimos días se ha encargado de dejar clarito cómo serán las próximas elecciones si la oposición no consigue sacarlo de su cargo: no habrá observación electoral, al que cuestione a la autoridad electoral lo pondrán en un avión, ellos revisarán antes lo que se vaya a publicar, los partidos serán los únicos encargados de vigilar los votos, y no respondo chichote con sangre… Toda la verborrea se puede traducir en seis palabras: Se van a robar las elecciones. Otra vez.

Sistema mexicano

A mí me gusta el sistema mexicano que no permite observación electoral sino invitados, dice relamiéndose el bigote el ex magistrado Rivas. ¡Qué bárbaro! Buscó con pinzas algo a su medida y lo encontró en el sistema mexicano, dice. Y por qué no se fijaron en todas las otras cosas del sistema mexicano de las cuales el nuestro carece: que los funcionarios sean electos por sus capacidades técnicas y de acuerdo a las leyes; que cuenten los votos tal y como los depositan los ciudadanos y que los entreguen a tiempo y no se dejan guardadas buchacas que nunca se sabe qué fin tuvieron. ¡Si se van a copiar, pues que se roben el examen completo!

Sistema iraní

En esa búsqueda de ejemplos, por suerte Rivas no se fijó en el modelo iraní que calza más en sus pretensiones. En Irán no hay partidos políticos, se vota en cualquier junta, no hay campaña electoral porque los candidatos se conocen hasta el último momento, y es el Consejo de Guardianes quien decide qué candidato puede participar y quién no, y por supuesto son vetados todos aquellos candidatos incómodos. Por todo y todo, el elegido no gobierna nada, porque es el “velayat e faqih” o guía de la revolución”, quien de verdad manda. Con un sistema así, Daniel Ortega podría ganar con el ciento por ciento de los votos, como una vez lo hizo Saddam Hussein en Irak. Ahí le dejo la propuesta, señor Rivas.

Columna del día Opinión
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