Luis Sánchez Sancho

Harpálice la incestuosa

Y Además

El ex canciller Norman Caldera me envió un breve comentario sobre la columna de la semana pasada (Harpálice, símbolo del marimachismo), en el que dice lo siguiente: “No sé a quién le dedicaste el artículo de hoy (viernes pasado), pero está muy bueno. Un detalle importante es que parece que hubo tres Harpálice. La primera era hija de Climeno de Argos, sometida a un incesto que ella vengó de mítica manera. La segunda, despreciada por Ificlo da lugar a una canción fúnebre famosa. Y la tercera es la hija de Harpálico. Otro detalle trivial es que Harpálico fue el maestro de lucha de Hércules, según aparece en la página 648 de la Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig sobre Mitología Universal ”.

En efecto, según escriben de manera sucinta los autores españoles Constantino Falcón Martínez, Emilio Fernández Galiano y Raquel López Melero, otra Harpálice famosa fue la “hija de Climeno, rey de Arcadia. Enamorado de Harpálice, Climeno cometió incesto con ella y le dio un hijo, pero la muchacha mató al niño e hizo que su padre lo comiese. Cuando supo lo que le habían servido, Climeno mató a Harpálice y luego se suicidó”.

Por su parte, el mitólogo francés Jean Francois Michel Noël escribió que Harpálice no era de Arcadia, sino de Argos. Dice que era amada apasionadamente por su padre, Climeno, quien “sin embargo la casó pero arrepintiéndose bien presto, hizo perecer a su yerno y se llevó su hija a Argos. Harpálice, para vengarse mató a su hermano o su hijo y lo sirvió a Climeno: después de que, habiendo pedido a los dioses que lo sacasen del mundo, fue transformado en ave”.

Por otro lado, en el Diccionario de la mitología mundial , publicado en España por Editorial EDAF, se dice lacónicamente que Harpálice era “hija de Climeno, transformada en ave nocturna para eludir la persecución de su incestuoso padres”. Y en la entrada correspondiente a Climeno, explica que este era “hijo de Ceneo, rey de Arcadia. Se enamoró incestuosamente de su hija Harpálice, y la roba a su marido. Harpálice se vengó matando al más pequeño de sus hermanos, sirviendo en un banquete los restos del niño a su padre. Enloquecido Climeno por haber devorado a su hijo, se suicidó, y Harpálice fue transformada en pájaro”.

Hay, pues, diferentes versiones del mito de esta Harpálice. Sin embargo es notorio que todas tienen en común el repudio, rechazo, castigo y venganza del incesto en la cultura de los antiguos griegos. En realidad, el problema del incesto está presente en la mitología griega en términos muy dramáticos. Así se puede apreciar en las leyendas de personajes como Edipo, hijo de Layo y Yocasta, quien mata a su padre y se casa con su madre pero sin saber que son sus padres; Tiestes, quien viola a su hija, Pelopia, y de esa relación incestuosa nace Egisto; o Adonis, quien nace de la relación incestuosa entre el rey de Asiria, Tías, y su hija Mirra.

Cabe destacar que todos los personajes de la mitología griega involucrados en relaciones incestuosas sufrieron terribles castigos morales y físicos, como el caso mencionado de Climeno y su hija Harpálice, lo cual demuestra que el incesto no era tolerado por los antiguos griegos, sino más bien castigado severamente.

Los griegos de la antigüedad no consideraban el incesto como un pecado porque este concepto no existía en su religión, sino como un hybris , palabra que usaban para nombrar la desmesura en su sentido más irracional y desequilibrado, y por lo tanto absolutamente inaceptable.

Columna del día Opinión
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