Eduardo Enríquez

Independiente no, más bien no sandinista

Esta columna le va a golpear a mucha gente porque desde hace varios años se viene repitiendo un cuentecito que tiene convencidos a muchos. A cada rato lo esgrimen como un “poderoso” argumento en las conversaciones políticas de las que los nicas somos fanáticos.

Ese argumento “poderoso” es sobre la existencia de un voto “independiente”.

Yo en realidad creo que llamarlo “independiente” se presta a la mala interpretación ya que eso hace pensar a mucha gente que puede atraer a esos “independientes”

Sin embargo, la verdad es que el voto desde 1990 hasta 2006, período en el que se puede, más o menos, confiar en los resultados electorales se ha mantenido estable.

En 1990, cuando ganó doña Violeta, el voto fue 777, 552 para la UNO, o sea el 55 por ciento de los votos válidos, y 578,886 a favor del FSLN, o sea el 41 por ciento de los votos depositados (datos de los anexos 27 y 28 del Informe de Observación Electoral 2006 del Ipade).

Y según el mismo informe, en 1996 el sandinismo obtuvo 39 por ciento de los votos y el no sandinismo obtuvo el 60 por ciento. De esos votos, el PLC obtuvo el 53 por ciento.

En el 2001 fue 54 por ciento PLC y 40 por ciento al FSLN. Y en el 2006 el sandinismo sacó 38 por ciento, mientras que si se combinan los votos del PLC y ALN resulta que obtuvieron el 55 por ciento.

¿Dónde está el llamado voto independiente? No existe. El mito nace de las encuestas, lo que no quiere decir que estén mal hechas. Es simple. Cuando las encuestadoras preguntan por la tendencia ideológica o simpatía partidaria del entrevistado muchos decimos que ninguna. Sin embargo, a la hora de las votaciones está más que comprobado que el 60 por ciento de los nicaragüenses vota por el candidato que más posibilidades tiene de derrotar a Ortega (candidato perpetuo del FSLN).

Lo que sí existe es un voto sandinista (40 por ciento) y un voto no sandinista (60 por ciento).

Pero dicho esto, hay que dejar claro también que ese voto no es “liberal”. Mucho menos PLC. Eso queda claro con la elección del noventa y con la del 2006. Y eso tiene también una explicación sencilla: No puede ser “liberal” porque aquí ni siquiera muchos de los altos dirigentes del “liberalismo” saben lo que en realidad es esa doctrina política. Mucho menos que la practiquen.

Pero además, esta semana me dediqué a preguntarle a varias personas no sandinistas si eran liberales. Más del 80 por ciento me respondió que no, pero cuando les pegunté cómo habían votado, todos admitieron que habían votado liberal.

¿Por qué? Porque durante 14 años ésa ha sido la opción que derrota al sandinismo.

Lo que sí se puede concluir basado en los resultados es que el 60 por ciento ha votado y sigue votando contra el sandinismo y que si identifica una opción con posibilidades claras se va con ésa, llámese roja, verde, amarilla o azul.

Es por eso que son importantes las primarias, porque actualmente hay dos opciones fuertes y eso no puede ser. Debe quedar una y la manera cívica y democrática de decidir eso es a través de elecciones primarias.

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Columna del día Opinión
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