Mi Punto de Vista
El régimen del presidente Daniel Ortega Saavedra no escatima en usar todos los instrumentos que tiene para abrirse paso y a la vez impedir que otros candidatos opten a la Presidencia de la República en las elecciones del 2011.
A Ortega no le es suficiente sacar las turbas delincuenciales y mandar a agredir a quienes protestan contra su régimen, sino que utiliza a sus operadores judiciales para chantajear a los posibles candidatos presidenciales; tal es el caso del diputado Eduardo Montealegre Rivas y el del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo.
Últimamente Ortega ha mandado al magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Francisco Rosales Argüello, junto al ex magistrado y abogado Rafael Solís Cerda, a intimidar a Alemán a través de los medios de comunicación, para que éste no sea candidato presidencial en el 2011. Asimismo, orientó a una juez para que amenazara a Alemán diciéndole que lo podía citar en cualquier momento por otros casos que ya expiraron.
El 15 de enero del 2009, la Sala de lo Penal dictó dos sentencias que sobreseyeron a Alemán Lacayo. En ambas sentencias se expresa que se le sobresee por los delitos denunciados por la Procuraduría General de la República (PGR) en aquellos expedientes, pero además, y con la facultad que daba el viejo y derogado Código de Instrucción Criminal (In.), lo sobreseían por cualquier otro hecho. Por tal razón, no tiene sentido el chantaje de Ortega a través de sus jueces y magistrados.
Es decir, Ortega quiere competir sólo con su sombra en las elecciones del próximo año. Éstas son más demostraciones de prácticas antidemocráticas que los nicaragüenses debemos anotar, pues estamos frente a la instauración de un sistema político con pretensiones nefastas. El desprecio de Ortega a los derechos de los nicaragüenses no sólo se puede observar en sus actitudes contra sus adversarios políticos, sino también contra la misma población.
Se puede ver cómo los fiscales del régimen dictatorial de Ortega engavetaron el caso de la denuncia de Leonor Martínez, una joven vapuleada por turbas delincuenciales del FSLN.
Otro caso de injusticia cometida por la Fiscalía del orteguismo es el de un joven que quedó discapacitado luego de ser herido en una protesta contra este régimen. Su caso no avanza y eso se suma al hecho de que jamás se hizo nada contra quienes dieron la orden de suspender la atención médica en un hospital de Managua, por orientaciones de personeros del partido gobernante. Y así hay más casos de negación a la justicia por parte del orteguismo.
Por todo esto, hay que votar en contra de un mal enorme denominado orteguismo, cuyas raíces las tiene en su séquito y un vasto número de gente corrupta que al amparo del poder político en las instituciones del Estado pretende perpetuarse junto con el dictador, haciendo daño a más del 60 por ciento de los nicaragüenses agredido por el gobernante FSLN.
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