Douglas Carcache

Al borde del precipicio

Dos viejas percepciones sobre la situación del presidente venezolano, Hugo Chávez, cobraron fuerza en la última semana: que actúa más como un animal herido peligroso y que el deterioro de su régimen es tal que podría derrumbarse pronto.

Provocar tantas confrontaciones en pocas semanas sólo puede ser obra de un gobernante desesperado por tapar los fracasos de su administración.

Trata de silenciar a la televisora independiente Globovisión, intenta someter a la Iglesia católica, ataca a los obispos y rompe relaciones con Colombia.

El comportamiento de Chávez, desde hace más de dos años, ha sido interpretado por varios especialistas, entre ellos el sicólogo social venezolano Ángel Oropeza. En sus discursos ya sólo “encontrarás amenazas, regaños, advertencias, gritos… Ya no consigues ideas, sueños, proyectos, mucho menos rendición de cuentas”, dijo éste en una ocasión.

Como han fracasado sus programas económicos, sociales y políticos, a Chávez sólo le ha quedado “confiar en que el miedo garantice el acatamiento social”. Y por eso, según Oropeza, es “una especie de animal herido, debilitado pero por eso es más peligroso; sabe que se le acaba el tiempo y ya no le importan mucho las formas”.

La posibilidad de que el chavismo empiece a caer se deduce incluso de las advertencias que hizo en enero Heinz Dieterich, el ideólogo del “socialismo del siglo XXI”, el proyecto del presiente venezolano. En una entrevista con la periodista argentina Carolina Barros, Dieterich sentenció: “Si el partido de Hugo Chávez (PSUV) pierde las elecciones legislativas del 2010, el proceso bolivariano llega a su fin”.

Explicó que para ganar en las elecciones de septiembre próximo y mantener el control del parlamento, Chávez tenía que resolver los problemas de seguridad, ineficiencia y crisis económica, pero esto sigue empeorando en Venezuela.

Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), presentadas la semana pasada, indican que Venezuela será el único país latinoamericano cuya economía caerá en el 2010, después de Haití por supuesto.

La ineficiencia del gobierno chavista ha quedado más que demostrada desde hace meses, cuando aparecieron miles de toneladas de alimentos en descomposición. Los había importado el Estado y terminaron en los basureros, mientras los venezolanos pasan dificultades para conseguir ciertos productos básicos.

Chávez ha obstaculizado la producción privada, pero la red de mercados populares del Estado (Mercal) sólo es capaz de atender el 16 por ciento de la demanda de alimentos del país, tal como indican los informes del mismo gobierno.

Las elecciones parlamentarias se acercan y la creciente crisis económica de Venezuela, a pesar de su producción petrolera, podría quitarle votos al chavismo y acabar con su proyecto socialista.

Pero, según la tesis de Oropeza, el presidente bolivariano tratará hasta el último momento de “quebrar psicológicamente a la población y hacerle sentir que sólo le queda rendirse”. Y cuidado hasta provoca un conflicto bélico con Colombia, con uno de esos zarpazos de fiera herida.

Columna del día Opinión
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