Cartas de Amor a Nicaragua
Querida Nicaragua: Según la propaganda nuestro país disfruta de un sistema de salud eficiente y gratuito. Yo sería el primero en elogiarlo si así fuera, sin embargo, aquí hemos recibido denuncias contra el sistema que van implantando las clínicas previsionales. Y si en las clínicas previsionales, donde se atiende a quienes cotizan en el Seguro Social, la asistencia es cada día peor, ya podemos imaginarnos lo que es en los hospitales donde va la gente que no paga.
Los informes: a un anciano que no llega boqueando o a punto de morir, no lo atienden, le dan una cita para 20 días más tarde. Hay que estarse muriendo para que lo atiendan en una clínica previsional.
Si tiene un dolor en la vesícula, le dan cita para dentro de 30 días. El médico le manda a hacer exámenes, etc., y para cada uno de ellos se requiere de citas que tardan varios días por examen. Y cuando comprueban que hay que operar, le programan la operación para dentro de dos meses. Ése es el sistema actual y el progreso en salud que tanto pregona el Gobierno.
Con cierta tristeza pienso que seguramente por ese maravilloso sistema de atención al enfermo es que el Ejecutivo envió hasta ayer, a la Asamblea Nacional, una solicitud para que el buque estadounidense Iwo Jima pueda venir a la Costa Caribe de Nicaragua a practicar doce mil atenciones médicas gratuitas.
Se ha puesto en peligro la venida del buque por la demora del Ejecutivo en enviar la solicitud al Congreso para la debida autorización. Según el Embajador norteamericano, era de suma urgencia que se aprobara el ingreso del buque, porque las tropas tienen que realizar trabajos previos a su llegada y éstas pueden durar hasta dos meses. El parlamento entra en período de receso el 16 de julio y regresa a finales de mes y afortunadamente el Ejecutivo envió ayer la solicitud, apenas a tiempo antes de perder la oportunidad de tratar a doce mil pacientes en la Costa Caribe.
Como un mal pensamiento se me ocurre que, como el buque es norteamericano, nuestro Gobierno presta poco interés, aun tratándose de la salud del pueblo pobre de la Costa Caribe. Estoy casi seguro de que si el buque fuese ruso, o iraní, o venezolano, o cubano, le habrían dado el paso franco y ni siquiera se hubiesen detenido en solicitudes burocráticas o permisos del parlamento. Allá en el fondo de todo persiste un odio incontrolable hacia los Estados Unidos, un afán incontenible de morder la mano amiga que se tiende generosa para ayudarnos. Ojalá me equivoque y no sea así, pues la salud de nuestro pueblo es sagrada y doce mil atenciones médicas especializadas y gratuitas no son nada despreciables.
O a lo mejor el Gobierno ha instalado modernas clínicas en la Costa Caribe y no nos hemos dado cuenta por la proverbial secretividad de esta administración. Es posible que con los médicos cubanos que nos mandan los Castro y con la abundancia de medicinas que sobran en nuestros hospitales, nos demos el lujo de despreciar las doce mil atenciones médicas del odiado buque gringo. Últimamente estoy leyendo la noticia siguiente: “El buque Iwo Jima, que desarrolla funciones de apoyo a los marines de EE.UU., ha participado entre otras misiones en la operación “Libertad de Irak”, con la que empezó la guerra de ese país en el 2003, y durante el paso del huracán Katrina en Nueva Orleáns”. Ahora entiendo por qué se ha retrasado su llegada.
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