Cartas de Amor a Nicaragua
Querida Nicaragua: Parece ser práctica común en algunas naciones latinoamericanas convertir al Gobierno en un Estado botín. La mentalidad general funciona en esa dirección. Casi todos los hombres que llegan al poder lo hacen con la idea de que el Estado es un botín del cual hay que echar mano cuanto antes.
Y no sólo los presidentes. También los ministros y los empleados intermedios y menores creen que servirle al Estado conlleva el privilegio de usar y abusar de sus bienes. Al Estado todos le dan sus mordiscos sin el menor recato.
Unos cuantos ejemplos. Don Hugo Chávez se ha hecho el dueño del Estado venezolano, lleva más de diez años en el poder y quiere más, hace lo que quiere, confisca a medio mundo. La ineficiencia de su gobierno deja que los alimentos se pudran. Se informa que toneladas de alimentos que mandó Venezuela a Haití estaban vencidos. Hubo que botarlos. Don Hugo tiene aviones para viajar por todo el mundo. El Estado venezolano es el botín de Chávez. Igual que Luis XIV don Hugo podría decir “el Estado soy yo”.
Veámoslo aquí. El señor Presidente ha viajado varias veces en avión privado, cuyo costo es altísimo, con toda su familia a viajes largos dando la vuelta al mundo. ¿Y quién paga esos viajes? El Estado, el Estado botín que es una aberración de muchos presidentes de nuestros lares.
Todos ellos, lo primero que hacen al llegar a la Presidencia es empezar a viajar, o emprender un largo viaje que nunca pagan de sus bolsillos, aunque sean muy ricos los paga el Estado.
En medio de la precariedad con que viven nuestros pueblos, comiendo salteado, con niveles de desempleo lamentables, con necesidades hospitalarias enormes, con déficit de escuelas primarias, no se explica cómo algunos mandatarios tienen corazón para gastar con tanto desparpajo el dinero de la nación.
En estos días, el señor Presidente de Honduras, don Porfirio Lobo, teniendo tanto problema, estando en discusiones con la OEA para lograr su reincorporación a ese organismo, sin haber logrado todavía el reconocimiento de algunos países latinoamericanos, aparece en Johanesburgo, África del Sur, presenciando el Mundial de Futbol. Viajó desde Honduras hasta África del Sur, dizque para acompañar al equipo de Honduras que participa en el evento. Y por supuesto que no creo, ni que me lo juren, que don Porfirio Lobo haya pagado su pasaje, sus gastos de hotel y alimentación, los boletos y gastos de sus acompañantes con dinero de su peculio personal. Simple y llanamente el dinero salió de las arcas del Estado hondureño, salió del lomo del pobre pueblo hondureño, del Estado botín en que convierten a nuestras repúblicas algunos presidentes.
¿Cuándo iremos a cambiar de mentalidad? ¿Cuándo entenderemos que el Gobierno de una nación es sagrado, y no es una caja de caudales donde los presidentes pueden meter las manos libremente?
Es preciso que lleguen a la Presidencia de las naciones hombres honrados, que rindan cuentas claras frecuentemente al pueblo que los eligió. Hombres con mentalidades diferentes, que respeten el tesoro de la nación como algo ajeno que hay que cuidar con amor y dedicación. Hombres que no despilfarren, que den el ejemplo de austeridad verdadera, que cambien ese sistema, que bajen esos enormes salarios, que quiten esas pensiones vitalicias, esas prebendas onerosas y que inviertan el dinero en salud y educación. Hay hombres de esa talla. Sólo hay que escogerlos y elegirlos.
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