Cuando cumplió 28 años al frente de LA PRENSA, en 1954, mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal dijo: “Los hombres pasan y se terminan; las ideas se eternizan en la conciencia de las generaciones. Se puede a veces maniatar y hasta privar de la vida a quienes hacen los periódicos; pero siempre que esto sucede surgen otros hombres nuevos que van haciendo una gigantesca cadena de pensamientos que al fin termina por ahogar toda actitud que no está fundada en la libertad, en el bien de la República”.
Pueden asesinar periodistas, pero sus ideas no mueren. La libertad de Prensa y Expresión no es un regalo de los gobernantes, tampoco patrimonio exclusivo de los medios de comunicación y los periodistas: Es un derecho ciudadano conquistado por el pueblo y sellado con su sangre.
La conquista de ese derecho fue la lucha del siglo XX en Nicaragua. En esa contienda, desde LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal construyó todo un pensamiento libertario que es el que nos reúne y es también el que en 1990 recogió la presidenta Violeta Chamorro para lograr la gran victoria de ese siglo en nuestro país: la de la libertad de Prensa y Expresión con democracia.
Resulta difícil separar al periodista, del Pedro multifacético: luchador cívico en la política, en la lucha armada, navegando en el lago, enfrentándose al juego de los toros en los corrales de la finca, escritor de cuentos bajo censura, pintor en la cárcel, reportero diario por los barrios en motocicleta, sembrador de uvas y conciencias. En cada una de sus acciones era el mismo papa mágico periodista primero, hombre de ideales, amigo, hermano, hijo en toda su dimensión.
De sí mismo dijo con toda la fuerza de su pluma que la mayor ambición de su vida era ser y seguir siendo periodista para continuar velando por las libertades de Nicaragua desde su mirador que fue LA PRENSA. Fue una de sus más impresionantes confesiones públicas, que por cierto vive ahora en la memoria de todos los que honramos su memoria.
A lo largo de toda su obra desde 1946, fecha en que se inicia en el periodismo, hasta 1978 cuando fue atrozmente asesinado, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal se preocupó por dejar evidencias de que el recurso más importante del periodista es darle rienda suelta a su sinceridad, a su franqueza, que es la dueña de su libertad.
Su objetivo era hacer de LA PRENSA el periódico de los nicaragüenses que decía tiene que ser para que todos los ciudadanos tengan participación en las decisiones nacionales.
Y al darle voz al pueblo, Pedro Joaquín Chamorro no consideró ideologías políticas, porque nunca midió los derechos humanos de acuerdo a creencias ideológicas, religiosas o de clases sociales, sino por la condición humana de cada quien.
En su política editorial e informativa incluyó todos los campos de la vida nacional y expuso en debate abierto sus profecías en cuanto al cierre de los espacios democráticos, la corrupción, el caudillismo, la ausencia de instituciones independientes, y los extremismos que anidan violencia, pues todo ello obliga a los pueblos a tomar las armas como ocurrió al momento de su muerte.
Su trabajo en LA PRENSA fue también un recorrido por los límites de Nicaragua hasta convertir su periódico en referencia sobre conflictos limítrofes. Y así educó al pueblo con alto sentido nacionalista frente a las amenazas externas o ante el entreguismo de nuestros nacionales.
Gran herencia de mi padre es este Manifiesto de Cultura y Libertad, en el que puso todo su empeño por descubrir y divulgar todas las facetas positivas del nicaragüense, por mostrar la dignidad de nuestro pueblo exaltando sus virtudes, errores y particularidades.
No es por eso casualidad que de ciento sesenta y nueve naciones que integran el mundo, Nicaragua en el año 2000 fuera una de las cincuenta escogidas por la heroicidad de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el periodista que presentaron en el Museo de Boston con fotografías gigantes caminando por los escombros de Managua.
Para mí fue simbólico que mi padre haya sido declarado ante el mundo como Héroe Mundial de la Libertad de Expresión y lo presentaran de pie, con paso firme y decidido. Su estampa recordaba que en esas calles de Nicaragua también nacieron poetas, escritores, pintores y otras glorias nicaragüenses. Que también cayeron otros héroes de la democracia, guerrilleros urbanos improvisados, jóvenes con decisión inmortal y heroica de dar la vida por un ideal patriótico.
Junto a mi padre allí en Boston desenterraron la historia de otros veintiséis Héroes Mundiales de la Libertad de Expresión igualmente fallecidos y presentaron la de veintitrés que han sobrevivido a todo tipo de represiones. Periodistas como ellos representan la lucha de sus pueblos y en la historia se distinguen por ejercer un liderazgo heroico con características similares.
Frente a su recuerdo pienso en Nicaragua, nuestro presente y es claro que la libertad de expresión está bajo amenazas, pero es también cierto que su ejercicio y su defensa es un hecho probado sobre dos dictaduras en Nicaragua, la de Somoza en 79 y los sandinistas en los 80. Y de nuevo, LA PRENSA en la primera fila de lucha contra esas dos dictaduras.
El último crimen histórico contra las libertades públicas es el cometido por el pacto entre Alemán y Ortega. Si bien es cierto los caudillos arrasaron con las instituciones, no han podido destruir la devoción popular que Nicaragua tiene por el sacramento de su libertad de expresión, otra vez punto de encuentro de unidad nacional, sellado con la sangre de miles de Héroes y Mártires.
Su defensa, no va a permitir que Ortega y su familia se perpetúen en el poder y que personas como ustedes que quieren ejercer su derecho a la libertad de expresión, pierdan esta batalla de opinión pública que no es personal, sino de todos los nicaragüenses.
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, con la angustia del profeta, dijo: “Tengo que gritar, tengo que escribir, tengo que denunciar, ay de mí si no lo hago que me ahogo”. Y con ese canto profético los invito a honrar la herencia de mi padre manteniéndose todos juntos en la primera fila de la defensa de la libertad de Prensa y Expresión al servicio de la Verdad y la Justicia.
La autora es periodista.
Resumen de su intervención en el acto constitutivo del Foro de Opinión Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el sábado 5 de junio de 2010.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A