En la mitología griega las hazañas de Perseo se igualan a las de Heracles (Hércules), Aquiles o Teseo.
Matar a Medusa fue la primera de sus acciones heroicas, a la que siguió la lucha con el gigante Atlante, al que petrificó y convirtió en el monte Atlas que ahora es parte de la geografía de África del Norte.
Perseo pasó después por Filistia, la tierra de los antiguos filisteos conocida actualmente como Palestina. Los filisteos formaban parte de un pueblo de marinos que habitaba en algún lugar del Mar Egeo, probablemente Creta. Y fueron llamados filisteos cuando se asentaron en la región del Oriente Medio que conquistaron, pues la palabra filisteo significaba precisamente “el invasor”.
En Filistia reinaban Cefeo y Casiopea, quienes tenían una hermosa hija llamada Andrómeda, tan bella como su madre. Casiopea era una mujer sumamente vanidosa y decía que ella y su hija eran más hermosas que las Nereidas, o sea las ninfas del mar famosas en el mundo entero por su extraordinaria belleza.
Pero a los dioses no les gustaba el exceso de vanidad de los mortales. Recuérdese a Narciso, quien era tan vanidoso que se enamoró de sí mismo y terminó consumiéndose junto a una laguna, en cuyas aguas no dejaba de mirar y admirar su propia imagen. Y en el caso de Casiopea, Poseidón, el dios de los mares, decidió castigar su vanidad enviando un monstruo marino para que asolara las costas de Filistia y a todo el pueblo filisteo.
Clamó Cefeo a los dioses y les preguntó qué debía hacer para que terminara aquel terrible castigo que estaba sufriendo su pueblo. Y le respondieron los dioses, por medio del oráculo, que el enojo divino se calmaría sólo si la bella princesa Andrómeda era entregada en ofrenda al monstruo marino enviado por Poseidón.
No teniendo más remedio que aceptar aquella terrible sentencia, Cefeo mandó a que su hija Andrómeda fuera atada a una roca, en la orilla del mar, justamente enfrente de donde el monstruo salía para cometer sus tropelías. Y en esa dramática situación se encontraba Andrómeda, con su cuerpo desnudo, sólo luciendo algunas de sus joyas más valiosas, cuando Perseo pasó volando porque calzaba las sandalias aladas de Hermes. Y al verla el héroe desde las alturas, se enamoró de la hermosa princesa filistea.
Perseo se acercó al lugar donde Cefeo y Casiopea se encontraban esperando la llegada del monstruo marino. Al enterarse de lo que estaba ocurriendo, el héroe dijo a Cefeo y Casiopea que él podría matar al monstruo y liberar a Andrómeda, pero a condición de que se la dieran como esposa. Aceptaron los reyes de Filistia la propuesta de Perseo y cuando el monstruo emergió de las profundidades del océano y se aproximó al lugar donde se encontraba Andrómeda, atada a la roca, el héroe irrumpió armado con la hoz de filo diamantino que había utilizado para cortar la cabeza a Medusa, y mató a la bestia después de una violenta lucha.
Sin embargo, después que Perseo liberó a Andrómeda y a todo el pueblo de Filistia de la amenaza del monstruo marino, Casiopea se negó a cumplir el acuerdo que había contraído. En cambio le pidió a Fineo que reclamara su derecho previamente adquirido de casarse con Andrómeda, y lo azuzó a que matara a Perseo. Junto con sus hombres armados Fineo atacó a Perseo, pero este sacó la cabeza de Medusa y la puso de frente a sus atacantes, que al instante quedaron petrificados.
Entonces Perseo pudo marcharse de Filistia llevándose a Medea, y se dirigió a Serifos, donde los dioses habían dispuesto que continuaran sus míticas aventuras.
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