Como un milagro de la Purísima

La visita tan especial del 7 y el 8 de diciembre que incluyó a los hijos e hijas pequeños, y la actitud de los custodios policiales agasajándolos y tratándolos con una amabilidad antes imposible de imaginar, ha sido como un milagro de la Virgen María que ablandó el endurecido corazón de sus habitualmente implacables y crueles carceleros.

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