Como un milagro de la Purísima

En los días miércoles 7 y jueves 8 de diciembre, en los que se celebran las festividades de la Purísima Virgen María, los presos políticos encerrados en el nuevo Chipote tuvieron una visita muy especial de sus  seres más queridos.

Ha sido muy especial esta visita, porque es la  primera vez que se permite a las hijas e hijos de menor edad de las presas y los presos políticos reunirse con sus encarcelados padres y madres. Pero además, porque de manera milagrosa los prisioneros políticos y sus familiares fueron bien tratados y hasta agasajados con un ameno convivio en las instalaciones carcelarias, ante una imagen sagrada de la Virgen María.

LA PRENSA del viernes 9 de diciembre informó que los familiares de Juan Lorenzo Holmann Chamorro —el gerente general de este Diario de los Nicaragüenses que fue encarcelado en agosto de 2021 y ahora es uno de los numerosos presos políticos encerrados en el nuevo Chipote—, agradecieron a Dios y a la Virgen por “la oportunidad de verlo el día 8 que se celebra la Inmaculada Concepción de María…”

     En realidad, para muchos de los familiares de los presos políticos la visita tan especial que se les permitió durante los días de la celebración mariana fue como un milagro de la Virgen Purísima que al menos temporalmente ha ablandado los endurecidos corazones de sus verdugos.

El diccionario de la lengua española dice que, en sentido religioso, el milagro es un hecho que no tiene explicación por las leyes naturales; y en consecuencia se atribuye a la intervención divina. Pero también dice que en su sentido no religioso el milagro es un “suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa”. De manera que se puede decir que fue como un milagro lo ocurrido en la cárcel del nuevo Chipote los días 7 y 8 de diciembre.

      En la Enciclopedia Católica en línea se dice que “los milagros son signos de la Providencia de Dios sobre el hombre, por lo tanto son de un alto carácter moral, simple y obvio en las fuerzas en acción, en las circunstancias de su obra, y en su meta y propósito”. Aunque de acuerdo con la doctrina es necesario tener fe para que los milagros se manifiesten.

Se conoce que todos o casi todos los familiares de los presos políticos son personas de mucha fe. Como también es gente de fe la que los apoya con sus oraciones pidiendo el milagro de su liberación, o por lo menos de la humanización de sus condiciones carcelarias.

Está claro que la visita a los prisioneros políticos y condiciones carcelarias de acuerdo con la dignidad humana, son un derecho, no una dádiva. Sin embargo, la visita tan especial del 7 y el 8 de diciembre que incluyó a los hijos e hijas pequeños, y la actitud de los custodios policiales agasajándolos y tratándolos con una amabilidad antes imposible de imaginar, ha sido como un milagro de la Virgen María que ablandó el endurecido corazón de sus habitualmente implacables y crueles carceleros.

Y quienes tienen fe deben seguir orando hasta que ocurra el milagro de la liberación de todos los presos políticos de Nicaragua.

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