Fin de la guerra Irán-USA, el mundo debería celebrar

Independientemente de cómo comenzó la guerra de Estados Unidos (EE.UU.) con Irán, y de quién ganó, yo celebro el cese de hostilidades pues era una guerra que no solo estaba desgastando a los contendientes, sino que también al mundo por su dependencia del petróleo que tiene forzosamente que transitar el famoso estrecho de Ormuz para su comercialización.

La operación “furia épica” como la llamó el presidente Donad Trump, tenía un objetivo y este era evitar que Irán continuara el proceso de seguir enriqueciendo uranio para la construcción de bombas nucleares, algo que también involucraba al Estado de Israel por lo que también se unió a los ataques que realizaban las fuerzas armadas estadounidenses. No me pregunten por qué los ayatolas todos los días desde que Dios amanece se levantan proclamando la destrucción de Israel y de su pueblo, pareciera que es un mandato divino de su profeta Mahoma.

Los que adversan a los Estados Unidos proclaman victoria de Irán, mientras los detractores de los ayatolas proclaman la victoria de los aliados por la destrucción masiva de su arsenal bélico, eso incluye radares, aviones, misiles, lanzadores de misiles, barcos, submarinos e instalaciones militares.

Personalmente considero que el resultado era de esperarse, pues estamos hablando de la mayor potencia militar del mundo y aunque el ejército de los ayatolas estaba considerado como el quinto en capacidad militar, sus principales defensas eran chinas o rusas las que resultaron ineficaces en la detención y derribo de las naves norteamericanas.

Ustedes me perdonan, pero yo no puedo proclamar victoria de ninguno de los dos lados que estuvieron enfrentados, pues victoria para mí significaría que después del cese al fuego el mundo sea más pacífico y habitable para todos los seres humanos.

Habrá que ver si las infames leyes contra las mujeres se mantienen inalterables después de la guerra, digo esto porque fueron múltiples las manifestaciones de rechazo en las diferentes ciudades de Irán contra las violaciones a los derechos humanos de las mujeres así mismo fueron múltiples y multitudinarias las manifestaciones pidiendo más libertad y democracia. Si estas manifestaciones después de la guerra no lograran sus objetivos, tendremos que aceptar que el régimen de los ayatolas habrá ganado una parte sustantiva de la guerra. En cuanto a la animadversión de los ayatolas contra Israel y su pueblo, eso es otra cosa, pues la capacidad de hacerle daño quedó disminuida de una forma impresionante.

Por el lado de los norteamericanos y sus aliados, definitivamente que no lograron todos sus objetivos, pero los logros obtenidos se asemejan mucho pero mucho a una victoria.

Ahora nos queda otra guerra que en las últimas semanas está teniendo cambios dramáticos y considero que ya va siendo tiempo de comenzar a pensar en finalizarla para el bien del pueblo ucraniano y ruso y, por qué no decirlo, para el bien de la humanidad. Desgraciadamente el mundo está muy lejos de ser un mundo en donde todos sus habitantes podemos vivir en paz, ya que todavía quedan varias controversias por resolver. Ojalá que no se resuelvan según la ley de la selva y se haga por medios civilizados para evitarnos más sufrimientos innecesarios.

Independientemente de lo que nos depare el futuro, como decía mi madre que, sin pertenecer a iglesia alguna, era más cristiana que los que a diario se golpean el pecho. Ella me decía: “Hijo si queremos que el mundo sea en realidad un mundo de paz, solo tenemos que cumplir con los diez mandamientos que nos heredó el Creador del universo y veras cómo el mundo será un lugar mejor para todos”.

Desgraciadamente Dios nos dejó algo que llamamos libre albedrio. El libre albedrío según la Biblia es la capacidad otorgada por Dios para tomar decisiones propias, actuando como agentes morales responsables de nuestros actos. Significa que Dios no nos controla como robots, sino que nos da la libertad de elegir, y esa libertad de acción ha creado monstruos como Stalin, Hitler y tantos otros que han hecho de este mundo un lugar de sufrimiento para millones de seres humanos.

El autor es analista político y exmiembro de la Resistencia Nicaragüense.

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