Nicaragüenses están comprando menos electrodomésticos en la recta final del año

Economista explica cómo las remesas y las deportaciones desde Estados Unidos podrían estar influyendo en la reducción en la demanda de varios electrodomésticos en los hogares nicaragüenses

En medio de un supuesto crecimiento económico, la demanda de electrodomésticos experimenta una contracción en el mercado local, según refleja la factura por la compra al exterior de estos bienes hasta agosto de este año, la cual ascendió a 119.08 millones de dólares, por debajo de los 123.15 millones de dólares en similar periodo del año pasado, según cifras recién actualizadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN).

En ocho meses del año, Nicaragua importó en volumen 21,392.7 toneladas de electrodomésticos, ligeramente superior a las 20,214 toneladas importadas en similar lapso del año pasado, lo que implica un crecimiento de apenas 5.83 por ciento.

Los números oficiales muestran que el país trajo desde el exterior 5,560 toneladas de cocinas, por un valor de 12.22 millones de dólares, mientras que el año pasado se habían pagado 13.54 millones de dólares, por lo que hay una caída de 9.75 por ciento.

En tanto, en las compras de lavadoras, Nicaragua importó 2,000 toneladas, por las que se pagaron 23.17 millones de dólares, bastante similar al año pasado cuando la factura ascendió a 23.05 millones de dólares, lo que indicaría que hay estancamiento en la venta de este bien en el mercado local.

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El papel de las remesas

«Acordate que las remesas juegan un papel clave en la demanda de bienes como estos. Las familias en Nicaragua usan ese dinero que los migrantes envían desde Estados Unidos, España o cualquier país donde se encuentren para comprar artículos de este tipo. Entonces, si estamos viendo una gran cantidad de nicaragüenses que están siendo deportados desde Estados Unidos, eso va a impactar la demanda de estos artículos, porque ese flujo o se está reduciendo o al menos ya no está creciendo como lo vimos antes de que llegara al poder la administración de Donald Trump», explica un economista que pide no ser citado por temor a represalias.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional, que coloca a Nicaragua ya entre las economías más dependientes de las remesas en Centroamérica, a nivel de Guatemala, Honduras y El Salvador, indica que en 2027 «se espera que el crecimiento de las remesas en los países de Centroamérica se desacelere a medida que disminuyen las transferencias por precaución y aumenta el número de deportaciones de migrantes. Esto podría afectar la posición de la cuenta corriente, el consumo privado y el crecimiento en Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, que integran el CA 4».

En la actualización sobre las perspectivas globales correspondiente a octubre, el Fondo Monetario señaló que durante los primeros cinco meses de 2026 las remesas se han mantenido en niveles elevados, aunque su tasa de crecimiento ha disminuido ligeramente, a medida que las condiciones del mercado laboral para los trabajadores migrantes en Estados Unidos se han debilitado y el número de detenciones en las comunidades ha vuelto a aumentar.

Indicó que el año pasado, las remesas representaron en esos cuatro países más del 20 por ciento de su PIB. «Esta cifra duplica el promedio recibido por estos países durante la última década. Dichas remesas adicionales provienen, en gran medida, de Estados Unidos y parecen reflejar una conducta precautoria por parte de los migrantes, quienes envían recursos a sus países de origen ante el endurecimiento de las medidas de control migratorio en EE. UU.», precisó.

En Nicaragua, el Banco Central (BCN) no actualiza esa cifra desde abril del 2025, por lo que se desconoce cuánto con exactitud está recibiendo el país en esos flujos, aunque estimaciones de organismos internacionales apuntan a un umbral cercano a los 6,000 millones de dólares anuales. Hasta el 2024, el país captó 5,243.1 millones de dólares.

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El riesgo potencial

«Las familias en Nicaragua al ver riesgo potencial de que esas remesas dejen de llegar ante una posible deportación de sus familiares, optan por ser más restrictivas en este tipo de gasto de electrodomésticos y se concentran en garantizar el consumo de los alimentos o hacer mejoras en las viviendas si es que están en proceso de construcción de las mismas. Ya dejan como segunda opción comprar estos bienes y es lo que estás viendo en las cifras del Banco Central», indica el economista.

En ese contexto, los números del máximo emisor bancario indican que en refrigeradoras, mantenedoras o freezer, Nicaragua pagó hasta agosto 29.09 millones de dólares por la importación de 5,366 toneladas de estos artículos. El año pasado se habían facturado 26.69 millones de dólares, lo que indicaría que este producto está teniendo mayor aceptación.

En el caso de la demanda de televisores, la factura hasta agosto se situó en 27.79 millones de dólares, por la introducción al mercado nacional de 2,777 toneladas de este artículo. Entre enero y agosto del año pasado, el país pagó a los mercados internacionales 31.7 millones de dólares, lo que refleja que la contracción está afectando a este bien que suele ser muy popular en la demanda nacional.

El año pasado, Nicaragua pagó al exterior 187.29 millones de dólares por las compras de electrodomésticos y otros bienes de uso en el hogar, lo que implicó el ingreso al mercado de 32,374 toneladas. El año anterior, la factura ascendió a 181.30 millones de dólares.

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