Defender lo indefendible

Esto ni siquiera es un tipo de elección. Es su antónimo. Lo que está en curso en Nicaragua podrá tener cualquier nombre, pero elecciones no son, en tanto carecen de la esencia que las define como tal: la capacidad de elegir

La república que estamos debiendo

Si hace diez años estábamos mal, en vez de avanzar, retrocedimos. Ahora estamos más lejos de la república que nunca. Fracasamos porque mientras unos se disipaban en discusiones bizantinas, otros aprovecharon para construir una dictadura

¿Y dónde está la oposición?

La oposición no está así solo por la decisión de Daniel Ortega, sino también porque sus diferentes grupos decidieron no unirse y creer que esta era una carrera de “sacarrín” donde el que quedara en pie se llevaba todo. Esa maldita idea de ver el Estado como botín.

¿Oyen el silencio que habla?

Esta es una columna en defensa del derecho que tenemos todas las personas a expresarnos libremente. Nadie debería estar preso o ser perseguido por sus ideas, aunque para perseguirlo o encarcelarlo les pongan etiquetas horripilantes a esas ideas que les molestan.

La Guardia lee como quiere

Elecciones libres no son golpe de Estado. Es el juego democrático. A menos, que, otra vez, la Guardia tenga el periódico patas arriba y esté leyendo como le dé la gana.

Ser opositores es el delito

No solo son fichas de negociación. También son mensajes. La última ola represiva del régimen busca decir que está dispuesto a cruzar cualquier línea para mantener el poder.

Si de Ortega depende, ya no volveremos a tener elecciones

No se trata siquiera solo de democracia o libertad, sino de la extinción de la sociedad que hasta hace algunos años conocíamos, y que, aún con todos sus defectos, es mil veces mejor que un estado donde pensar distinto es un delito que se cobra con la cárcel, el exilio, o peor aún, la muerte.

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