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La Guardia
Un chiste muy popular durante la época de Somoza era el de un guardia nacional analfabeto que, circunspecto, simulaba leer un periódico. Alguien le hace ver que tiene el periódico al revés, patas arriba. El guardia le responde molesto: ¡La Guardia lee como quiere! Y desde entonces quedó la frase para graficar los disparates que la fuerza bruta hace en nombre de la razón.
Lecturas
No sé si de puertas adentro, el régimen de Ortega hace una lectura más “aterrizada” de lo que sucedió en 2018, pero, a mi criterio, mal hace al leer como quiere, de puertas afuera, los hechos que nos tienen en la más grande crisis socio política de los últimos 30 años. Insistir en que lo que sucedió en 2018 fue una operación subversiva, previamente planificada, dirigida desde el exterior y ejecutada por agentes internos no solo es jalado de los pelos, sino que lleva a conclusiones equivocadas que, en vez de solucionar, agravan los problemas de hoy. Que el guardia diga que lee como quiere no significa que esté leyendo bien.
Sanciones
Otro ejemplo de cómo el guardia lee como le da la gana. La última encuesta de M&R pregunta a sus encuestados si aprueban o desaprueban “las sanciones impuestas a Nicaragua”. Sucede, sin embargo, que hay una ley aprobada por los diputados sandinistas que castiga a quienes promuevan o aplaudan las sanciones. ¿Cómo se va a tener una respuesta sincera del entrevistado si quienes preguntan son de una encuestadora identificada con el régimen, sobre todo cuando hay una veintena de personas presas bajo cargos similares? El gobierno podrá celebrar que más del 70 por ciento de la población está en contra de las sanciones. De repente, hasta es cierto. Pero siempre quedará la duda cuando las respuestas se dieron con una espada sobre la cabeza.
Encuestas
Al final, estas encuestas, más que ser la opinión de los nicaragüenses, son la opinión del régimen sobre lo que creen que debemos opinar los nicaragüenses en los temas que les preocupan. Y es importante conocerlas porque es la forma de saber las conclusiones que sacan de la realidad quienes tienen las armas y las leyes bajo su control, tal como pudo hacerlo el guardia con el periódico al revés del que no entendía una sola palabra.
Profecía autocumplida
Una profecía autocumplida es aquella que a pesar de ser falsa provoca un comportamiento que la hace realidad. El ejemplo clásico es el del banco. Alguien dice que tal o cual banco va a quebrar, y aunque el banco está sano, la noticia falsa hace que se corra el rumor, los clientes comienzan a sacar su dinero y el banco, finalmente, quiebra.
Golpes y guerras
Cuando el régimen de Daniel Ortega profetiza un “intento de golpe de Estado”, otro levantamiento como el de abril 2018, o incluso una guerra, parece más bien empeñado en que eso suceda y no que pretenda evitarlo. Bastaría que se abrieran las puertas a una contienda electoral justa, libre y transparente para que las diferencias que tenemos los nicaragüenses se resolvieran pacífica y cívicamente. ¡Que gane quien tenga más votos! Es simple. Al contrario, ahí está la historia para demostrarlo, bloquear la salida electoral y tratar de controlar con represión el descontento es la receta para una conclusión violenta que nadie debería querer para Nicaragua.
Elecciones
Yo, al menos, no sé usted, no veo a los opositores al gobierno buscando como armar un “golpe de Estado”. Al contrario, veo una insistencia en buscar una salida electoral a la crisis. La mejor forma de evitar el golpe de Estado, la violencia que profetizan, es haciendo todo lo contrario a lo que están haciendo ahora. Elecciones sin inhibiciones, con observación, con libre movilización y voto por voto contado y publicado. ¿Es mucho pedir? Si son esa aplastante mayoría que dicen las encuestas de M&R, pues ganen las elecciones en buena lid. Que el soberano decida. Y si las pierden, entreguen el gobierno como corresponde. No es golpe de Estado que la oposición gane las elecciones. Así es el juego democrático. A menos, que, otra vez, la Guardia tenga el periódico patas arriba y esté leyendo como le dé la gana.
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