¿Oyen el silencio que habla?

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Silencio

Ya no vemos los tuits de Miguel Mendoza. Mordaces e irreverentes. Siempre pendiente. Con frecuencia me enteré de eventos que estaban ocurriendo por los comentarios que él hacía. ¿Oyen el silencio? No siempre estuve de acuerdo con él, pero respeté su voz por valiente, oportuna y honesta. De eso trata la libre expresión. La libertad de expresión, más que la libertad de decir lo que yo quiero, es el respeto a la opinión diferente. Algo que no está ocurriendo ahora en Nicaragua.

Voces

Me hacen falta las declaraciones de Violeta Granera, con su voz chillona y atropellada, pero siempre certera y humanista. Nunca le oí una ofensa para nadie. También Félix Maradiaga, valiente y enérgico. Juan Sebastián Chamorro, ponderado y optimista. Arturo Cruz, sofista, siempre me obligaba a ver el mundo desde otra perspectiva. Ya de mí dependía si le “compraba” o no sus propuestas. De eso se trata la opinión. Dora María Téllez, de ella se podrán decir muchas cosas, pero nadie podrá negar su inteligencia y valentía.

Derechos

Cristiana, Pedro Joaquín, Tamara, Ana Margarita, Lesther, Max, Medardo, Pedro, Freddy, Miguel, Víctor Hugo, Hugo Torres, José Pallais, Suyén y así hasta llegar a 26 voces apagadas en el último mes. Todas ellas voces imprescindibles. No es solo contra ellos. Es contra todos nosotros, incluso contra sus mismos carceleros. Porque no se trata solo de que les hayan quitado a ellos el derecho a expresarse, sino a nosotros el derecho a oír ese mosaico de voces diferentes, aunque, insisto, no estemos de acuerdo siempre con ellos.

Presos políticos

Hay más. 120 más. Presos de conciencia. Hombres y mujeres a quienes sus ideas llevaron a la cárcel. Aunque sus nombres y voces no suenan tanto como los últimos, no podemos olvidarnos de ellos. Al contrario, la relevancia de las últimas detenciones debería reforzar las empatías con quienes llevan ya incluso años presos por sus ideas. Estoy seguro que en sus hogares, barrios o comunidades extrañan sus voces y les recuerdan por el silencio que dejaron. No son 26 los presos políticos, son cerca de 140.

Etiquetas

Del otro lado tenemos la estridencia. La frase inverosímil repetida por mil con la intención de volverla verosímil. A los abusos les llaman justicia y a los derechos ciudadanos los etiquetan con crayón rojo para disfrazarlos de delitos terribles. Traición a la patria. Golpe de Estado. Terrorismo. Asesinato. Lavado de dinero. Y hacen leyes para ello. Y luego dicen: “Son las leyes de un país soberano actuando”. Por Dios, son las leyes que ellos pocos hicieron precisamente para castigar a quienes están castigando por las razones que conocemos, marcadas con terribles etiquetas. Es el mundo al revés. Al pan le ponen “veneno”, y al veneno, “pan”.

Libertad de expresión

Esta es una columna en defensa del derecho que tenemos todas las personas a expresarnos libremente. La salud de una sociedad no se mide por el silencio o el discurso uniforme, sino, todo lo contrario, por la discrepancia, el debate y el flujo de ideas. Nadie debería estar preso o ser perseguido por sus ideas, aunque para perseguirlo o encarcelarlo les pongan etiquetas horripilantes a esas ideas que les molestan. ¿Acaso queremos vivir en una sociedad donde nos digan cómo debemos opinar o cómo debemos llamar a cada cosa, aunque sepamos que el nombre que nos obligan a usar la contradice?

Candidatos

En esto de etiquetas y uniformidades estamos llegando a niveles ridículos. Desde la Presidencia nos quieren imponer a quienes llamar o no “candidato” o “precandidato”, como si fuese la norma legal o el tribunal electoral quien define el lenguaje coloquial. Según la RAE, candidato es la “persona que pretende algo, especialmente un cargo, premio o distinción” y precandidato es “persona con posibilidad de ser candidata a algo”. Simple.

Grito

Hay un silencio hablando. ¿Lo oyen? Es cierto, sus voces ya no se escuchan, porque están presos, pero su silencio habla por ellos. Y habla fuerte. Eso es lo que generalmente no miden los represores de cualquier época o parte del mundo, que las voces de los encarcelados o asesinados no se callan. Que el silencio también es una forma de expresarse. Una denuncia. Un grito. ¿Lo oyen?

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Gracias Fabian, algún dia seremos libres. Un abrazo. mi nombre: Aurelio Donaldo Molina

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