Si de Ortega depende, ya no volveremos a tener elecciones

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Elecciones

No hay que ser adivino para entrever lo que se viene: Daniel Ortega se impondrá el próximo noviembre con un porcentaje altísimo de los votos. Los dictadores disfrutan eso. Kim Jong-un, en Corea del Norte, y el ahorcado Sadam Hussein, en Irak, ganaron elecciones en su momento con el 100 por ciento de los votos. Y hace unos días Bashar al-Ásad en Siria “ganó” otra elección con más del 95 por ciento de los votos. Es que vanidad y poder van de la mano. Ortega, a como están las cosas, podría ganarles a todos, y salir con un 120 o 150 por ciento de los votos, para que nadie dude de su triunfo, digo yo.

Estrés

Olvídense que para el 2026 Ortega se va a someter al mismo estrés que lo mantiene despachando desde el baño todo el día. El altísimo porcentaje de votos que se otorgaría no es solo por satisfacer su vanidad de dictador, sino también para hacer todos los cambios necesarios para darle forma al Estado que necesita. ¿Una nueva Constitución? Tal vez. De lo que sí estoy convencido es que, si de Ortega depende, ya no volveremos a tener elecciones, así como las conocemos. Un Estado como Corea del Norte, con culto a la personalidad, control ciudadano, castigos severos al capricho del emperador, y con sucesión familiar es el modelo que siempre ha estado en su vitrina de los deseos.

Ciudadanos por la Libertad

Las elecciones, ya vimos, le causan un estrés insoportable Ortega. Por eso me parece bien la decisión de Ciudadanos por la Libertad de seguir adelante, jugando, a pesar de todas las ventajas que se está otorgando el régimen. Con lo que estoy en desacuerdo es que participe hasta el final con el último candidato que le quede, porque estaría de esta forma otorgándole a Ortega la capacidad de decidir contra quién quiere enfrentarse, y eso sería muy peligroso, no para el partido, sino para Nicaragua en el sentido de la lucha por la sobrevivencia de la que hablábamos antes. No se vale en nombre de salvar una casilla condenar a Nicaragua.

Inhibiciones

Hay un cliché en los secuestros. No sé si ha ocurrido en la vida real, pero en las películas es una escena común. Se trata del momento en que el secuestrador le pide a uno de los rehenes que mate a otro. O lo matás o te mato yo a vos, le dice. Pues nada, me acordé de esas escenas manidas cuando el Consejo Supremo Electoral sacó un comunicado recordándole a los partidos políticos no inscribir candidatos que podrían estar inhibidos. O sea, les deja a los partidos políticos la responsabilidad de investigar y sentenciar a los candidatos para no hacerlo ellos. O los inhibís vos o te inhibo yo a vos, le dice.

Guillotina

Ciudadanos por Libertad debería inscribir, si eso es posible, en su competencia interna a los precandidatos Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro, aunque estén presos. Precisamente por eso. Están presos porque Ortega no quiere que participen, y mal haría CxL haciéndole el trabajo sucio al régimen. Si los quiere inhibir, que lo haga él y cargue con los costos, para que después no salga lavándose las manos.

Sobrevivencia

Llegado a este punto, ojalá entiendan por fin por qué esto nunca se trató de una casilla frente a otra, o de feministas contra providas, o de sandinistas renovados y liberales de cepa, sino una lucha entre dictadura y so-bre-vi-ven-cia. No se trata siquiera solo de democracia o libertad, sino de la extinción de la sociedad que hasta hace algunos años conocíamos, y que, aún con todos sus defectos, es mil veces mejor que la alternativa de que nuestros hijos y nietos vivan en un estado donde pensar distinto es un delito que se cobra con la cárcel, el exilio, o peor aún, la muerte.

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Fabian un abrazo,exactamente así es.

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