Agravantes de la muerte de Brooklyn Rivera

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La prueba de vida que organizaciones internacionales y nacionales exigían a la dictadura sobre el estado del preso político desaparecido Brooklyn Rivera, se transformó en una prueba de muerte con fotos de su estado cadavérico pocas horas antes del anuncio oficial de su muerte. Dichas fotos en sí constituyen una confesión de lo que pretendió manipularse con el cinismo más insólito.

Son muchos los agravantes sobre la responsabilidad de la muerte el pasado 30 de mayo del líder indígena de Yatama que recaen sobre los codictadores Ortega y Murillo.

La primera y más obvia es que murió bajo custodia de la dictadura desde el 29 de septiembre de 2023 cuando fue detenido luego de ingresar al país por veredas, después de participar en un foro de las Naciones Unidas sobre asuntos indígenas.

Desde entonces, jamás fue presentado hasta que aparecieron las famosas fotografías que anunciaron su inminente partida, por tanto, estuvo casi tres años en condición de desaparecido y siendo diputado aliado del sandinismo, ni siquiera se le respetó su fuero de inmunidad.

La dictadura trató de lavarse las manos justificando que la causa de la muerte de Rivera fue una bacteria que entró en los pulmones como consecuencia de la afectación del covid-19 o sea de vieja data y aseguró que siempre se le dio el tratamiento médico adecuado, pero no explicó por qué no fue trasladado antes de que su estado fuera tan grave a un centro hospitalario durante los casi tres años que estuvo preso en condición de desaparición forzada.

Otros agravantes del caso de Brooklyn Rivera es que no solo no entregaron el cadáver a sus familiares para que fuera sepultado en Sandy Bay como eran sus deseos, sino que detuvieron a seis familiares y amigos que fueron a reclamarlo a Medicina Legal quienes se encuentran ahora en condición de desaparición forzada como lo estaba su deudo.

Ellos son: Alda López Bryan, hermana de Brooklyn; Jorge Webster Rojas, amigo; Kurney Valle Bushy, sobrino; Florencia Sarmiento, su cocinera; Jorbis Hendy López, sobrino; y Glenis Panting Coleman, amigo. No obstante, no lograron detener al hijo de Brooklyn Rivera Waylandin, quien acudió al Hospital Velez Paiz a acompañar a su padre en los últimos momentos de vida, donde escuchó rumores de que sería detenido si acudía al funeral y por tanto logró escapar a un lugar seguro donde se encuentra.

Como la dictadura conoce de primera mano el liderazgo de Rivera en la Costa Caribe Norte, donde era conocido como “el Taupla”, palabra en idioma miskito que significa Gran Líder o Guía, la paranoia les invadió y militarizaron Bilwi, prohibieron los funerales en su tierra natal y encarcelaron a los familiares y amigos cuando reclamaron el cadáver en Medicina Legal.

En su lugar, realizaron un “entierro express” en Sierras de Paz cargado de cinismo en donde la dictadura en un show de dolor se rasgó las vestiduras.

El Estado de Nicaragua es responsable de la muerte de personas privadas de libertad y con Brookyn Rivera ya suman siete los que han muerto en cautiverio, incluyendo al hermano del dictador, el general Humberto Ortega Saavedra y al general en retiro Hugo Torres Jiménez quien encabezó las dos operaciones guerrilleras más exitosas en la lucha contra Somoza, en una de las cuales liberó al propio Daniel Ortega.

El Grupo de Expertos de la ONU en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) ha demandado una investigación independiente conforme al derecho internacional para investigar la muerte de Brooklyn Rivera y ha exigido la liberación de los familiares y amigos desaparecidos en el contexto de su muerte.

La muerte del líder miskito y preso político Brooklyn Rivera, estando bajo custodia del Estado, es un crimen de lesa humanidad que ha causado indignación nacional e internacional y más allá de la protesta y la denuncia declarativa, una cosa es segura: que tendrá consecuencias a corto plazo.

El caso de Nicaragua será abordado con “seriedad y urgencia que amerita”, tal como lo han solicitado 24 excancilleres del continente americano durante la 56 reunión de cancilleres de la OEA que se celebrará del 22 al 24 de junio en Ciudad Panamá.

También será abordado hoy viernes 5 de junio en la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos en Washington durante una audiencia especial titulada “Cómo afrontar el régimen totalitario de Ortega y Murillo”.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.

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