CONTENIDO EXCLUSIVO.
Oposición
Daniel Ortega marcha prácticamente solo a las elecciones de noviembre próximo. Sin oposición. Claro, el primer responsable de que eso suceda es el propio Ortega que se ha encargado de criminalizar a la oposición, al reprimir o endilgarle una gran cantidad de delitos a las acciones propias de la oposición. Pero, hay que reconocerlo, no solo él. La oposición también ha sido enemiga de la oposición, a tal punto que en los últimos dos años han dedicado más tiempo y recursos en destruirse unos a otros que en enfrentar al régimen, tal como le corresponde a una oposición.
Sacarrín
Así como en el título de aquella vieja y mala película se preguntaba “¿Y dónde está el piloto?”, en Nicaragua cabe preguntarse: ¿Y dónde está la oposición? La respuesta sencilla es: perseguida, encarcelada, en el exilio, inmovilizada. Pero la situación es más compleja que eso. La oposición nicaragüense no está, así como está, solo por la decisión de Daniel Ortega, sino también en buena medida por la decisión de sus diferentes grupos de no enfrentarlo unidos y creer que esta era una carrera de “sacarrín” donde el que quedara en pie se llevaba todo. Esa maldita idea de ver el Estado como botín.
Equilibrio
Por supuesto, a ningún gobierno le gusta la oposición. Pero la oposición no es un defecto de la sociedad, ni siquiera la consecuencia de un mal gobierno. Es una de las caras de la democracia. Un contrapeso al poder, para lograr el equilibrio político y social. En otras palabras, mal habla de una sociedad un gobierno que funciona sin oposición, o peor aún, con una oposición ausente porque está perseguida, encarcelada o intimidada. De esta forma, la ausencia de la oposición, lejos de ser una victoria del régimen, representa otro síntoma de la derrota de su gestión.
Sobrevivir
Hace algunas columnas advertía a los diferentes grupos opositores, desde mi limitada experiencia política, que tal como estaban las cosas en Nicaragua, la batalla política no era de ideologías, ni entre puros y manchados, ni siquiera entre democracia y autoritarismo como estuvo planteada en sus inicios, sino un asunto de so-bre-vi-ven-cia. Que las diferencias entre unos y otros son legítimas, pero ante un mal mayor que amenaza el modelo de sociedad en que vivimos, lo primero es sobrevivir para poder discutir la sociedad en que se quiere vivir.
Venados
Como este presupuesto tan sencillo parecía no ser entendido por los grupos que seguían volándose riata unos a otros, sin percatarse del peligro que los acechaba a todos, acompañé mi advertencia con un video. En ese video se ve a dos venados, aparentemente machos en celo, trenzados en una pelea que les impide ver el león que desde lejos se acerca a ellos y, finalmente, se lleva a uno entre sus fauces.
Cárcel
Quien siempre lo tuvo claro fue Daniel Ortega. Él no ve diferencias ideológicas entre opositores. Ni tiene mayores consideraciones por los que alguna vez fueron sus compañeros, ni distingue entre viejos y jóvenes, mujeres y hombres, ricos y pobres. Paras él solo hay una categoría de opositores: enemigos. Y así los trata. Tristemente, la unidad que no se logró ante la amenaza, Ortega la impuso en la cárcel. Y ahí está una MRS, como Dora María Téllez, un banquero como Luis Rivas o un politólogo de derecha como Arturo Cruz, por poner solo algunos ejemplos. ¿Tendría sentido que sigan discutiendo y poniéndose zancadillas, negándose el uno al otro? Tendría tanto sentido como que el venado que va entre las fauces del león siguiera insistiendo en sus derechos de apareamiento.
Unidad
Nada garantizaba, por supuesto, que Ortega se quedaría de brazos cruzados ante una oposición unida. Ni siquiera me atrevería a decir aquí que la unidad hubiese detenido la embestida. De lo que si estoy seguro es que las posibilidades de resistir y plantear un escenario distinto hubiesen sido mucho mayores si todos los opositores hubiesen hecho una tregua, y decidido acuerparse unos a otros, de tal forma que la agresión a uno haya sido una agresión a todos, y que las decisiones que se tomaran por consenso fuesen seguidas por todos.
Mensaje
Nicaragua no se acaba en noviembre próximo. Ojalá se haya entendido el mensaje. El mío, el de miles de nicaragüenses que lo vienen expresando a gritos desde hace años, el de Ortega. La oposición nos interesa a todos, incluso a quienes no estamos organizados en ningún grupo político ni tenemos interés en cargo alguno. Nos debe interesar que haya una buena oposición en la misma medida que nos debe interesar que haya un buen gobierno. ¡Porque uno y otro nos afectan!
CONTENIDO EXCLUSIVO.