Abolición del Ejército

Este Ejército, como el Ejército de Somoza, optó por hundirse con el tirano. En la medida que la realidad evoluciona hacia una contradicción excluyente, impone a los ciudadanos la toma de partido, porque la inacción favorece al poder opresivo.

El Ejército de Nicaragua

Daniel Ortega colocó a los mandos del ejército al lado de los mandos de la policía, que ha dejado de ser nacional, reprimiendo al pueblo y amparando a los paramilitares

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