Aquí estoy, vivo aún

Rosario Murillo ha hecho del Frente Sandinista una secta, donde hay un dios, Daniel Ortega, en nombre de quien ella habla y gobierna como suma sacerdotisa

Ortega y el proceso de destitución

Sin embargo Ortega no es un presidente legítimo, ni de origen ni de ejercicio. Y la Asamblea Nacional tampoco es un órgano legislativo que tenga legitimidad.

La perversidad del poder

Ortega y Murillo han sometido al pueblo de Nicaragua a una feroz represión, utilizan el coronavirus para seguir sembrando el pánico, pero también para dimensionar hasta dónde sus masas están dispuestas a mostrar fidelidad incondicional haciendo uso de ellas para el relevo del poder una vez muerto Ortega.

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