¿Existe el diablo?

La quema de iglesias y asesinatos masivos de clérigos y religiosos (as) perpetrados por los comunistas en la guerra civil española, el incendio de la imagen de la sangre de Cristo en Nicaragua, la destrucción de imágenes religiosas en los disturbios de Chile en 2019 y otros actos similares, son manifestaciones tan claras de odio satánico, que no hay necesidad de tener buen olfato para detectar su azufre.

Para seguir opinando

Imaginen la noche antes del fuego que no había sido inventado. Solo eran el Sol y la Luna, el hombre y la mujer, no había dioses ni semidioses LGTBI. Los dioses se reproducían de manera natural y no existía la píldora, de la que se aprovechó un profesor con su alumna de primer año, y ahora, viejito, es un predicador tragador de hostias.

Filisteos y palestinos

Filisteos y árabes palestinos no tienen ni por asomo un origen común, pero en cambio se revela en ambos un comportamiento parecido por sus actos violentos y destructores. Por tanto, no han dejado ni dejarán ninguna huella edificante sobre la Tierra.

La diosa Anat en Gaza

Anat instruía a los reyes y los guerreros en el manejo de las armas y las tácticas militares, infundiéndoles ferocidad. De manera que es probable que Anat estuviera al frente de los milicianos de Hamás durante su mortífera incursión terrorista contra la gente de Israel, el recién pasado 7 de octubre.

Creo en Dios, su Iglesia, pero es mi derecho dudar de los hombres

En nuestras vidas, cada palabra y cada acción es fruto de nuestro corazón. Los pecadores pecan porque eso es lo que hay en sus corazones. Los ladrones roban, los violadores atacan porque esos pecados son el fruto que produce su corazón. Los corazones malos producen malos frutos.

Unitarismo bíblico y universalismo cristiano

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”

El amor al prójimo

“El que dice que ama a Dios, pero no ama al prójimo, es un mentiroso, pues no puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama al prójimo a quien ve” (1Juan 4,20).

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