El juez del fin de Europa

Los hechos del caso son desconcertantes en extremo. Ante nosotros tenemos a un ciudadano francés. Un magistrado de renombre en la CPI, con cuya creación la diplomacia europea se esforzó por dejar atrás un pasado en el que criminales de guerra podían escudarse en la protección de sus gobiernos.

Las monedas estables son inevitables

El auge de las monedas digitales suele presentarse como sinónimo de la caída del dinero tradicional y del sistema bancario que lo impulsaba. La arquitectura será nueva, pero tendrá una base sólida: la credibilidad del banco central. El respaldo definitivo para el dinero privado es y seguirá siendo la confianza pública, plasmada en el balance del banco central.

La amenaza de las monedas estables

Los menores costos de endeudamiento pueden parecer atractivos, pero no se equivoquen: se trata de una forma de represión financiera, donde el ahorro privado se canaliza hacia la deuda pública a tasas inferiores a las del mercado. Si bien el Tesoro obtiene financiamiento más barato, se suprimen las señales que normalmente reflejan los riesgos fiscales.

El dinero no será revolucionado

El dinero es un bien público y una preocupación de seguridad nacional excesiva como para dejarlo en manos de actores privados, anónimos y descentralizados. De una forma u otra, seguirá siendo competencia del Estado.

Europa necesita una moneda estable en euros

El BCE tiene un plan para ampliar el papel del euro digital en los pagos mayoristas vinculando su sistema de libro mayor central a los sistemas de pagos mayoristas del futuro, que probablemente estarán respaldados por tecnología de libro mayor distribuido.

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