En Letra Pequeña

Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces

Los dragones de Komodo

Indonesia, por lo visto, consta de diecisiete mil islas, cuatro mil de las cuales desaparecen cuando la marea sube y reaparecen cuando baja. Un puñado de ellas, en el mar de Flores, forma parte del Parque Nacional de Komodo

Las bodas de Aquiles

No solo las bodas de Protesilao, tema al que dediqué la columna anterior, sino también las de Aquiles, mencionó el amigo Iván de Jesús Pereira en un mensaje que me envió solicitándome información al respecto.

Remedios, novelas y mafiosos

En el National Maritime Museum de Greenwich hay un cuadro que Edward Cavendish Drake pintó en 1765 donde Woodes Roger navegante inglés y primer gobernador de las Bahamas y sus compañeros de aventuras

En Letra Pequeña

Entre más corrupción y abusos haya en el gobierno, menos posibilidades de elecciones libres y más tanques habrá. Porque siempre la violencia y la agresión, serán el recurso de quienes se hacen gato bravo con lo ajeno.

El amparo de los diputados

Tres sucesos de gran trascendencia política tuvieron lugar en días pasados que me gustaría comentar en esta columna semanal en orden cronológico inverso, es decir, lo más reciente, primero.

El ayer y el hoy

Querida Nicaragua: Es que sus tiempos eran otros, me dijo un día un sobrino nieto cuando le hice algunos comentarios sobre el comportamiento de los adolescentes hoy en día.

Golpe de Estado

La caída de todo “hombre fuerte” comienza el día que este asciende al poder. Y la verdad dicta que cuando no caen físicamente, se derrumban —póstumamente— ante los ojos de la historia.

Las bodas de Protesilao

Después de una breve incursión en la mitología china vuelvo a los temas habituales de esta columna. Me lo facilita un mensaje del amigo Iván de Jesús Pereira, que dice lo siguiente

Dolor de patria

Por 32 años la añoré terriblemente. La nostalgia me inspiraba y los recuerdos de los atardeceres en el mar o los amaneceres en la hacienda, me invadían el alma