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Las bodas de Aquiles

No solo las bodas de Protesilao, tema al que dediqué la columna anterior, sino también las de Aquiles, mencionó el amigo Iván de Jesús Pereira en un mensaje que me envió solicitándome información al respecto.

No solo las bodas de Protesilao, tema al que dediqué la columna anterior, sino también las de  Aquiles,  mencionó el amigo Iván de Jesús Pereira en un mensaje que me envió solicitándome información al respecto.

La historia de Aquiles está formada por diversas leyendas, algunas incluso  contradictorias como sucede en general  con  los mitos de todas las culturas.
Aquiles es hijo de    Tetis (una diosa)  y de Peleo (un  mortal) y desde    que   nace la madre  sabe que por   designio    de los dioses su  hijo tendrá una vida gloriosa,   pero breve.

Pero a pesar de que no  ignora que el destino de Aquiles es fatalmente  ineludible,    Tetis lo quiere proteger  haciéndolo   inmortal, privilegio (algunos dicen que  infortunio)    de los dioses.

Para que nada lo pueda herir ni dañar,   Tetis  baña  al recién nacido Aquiles con ambrosía, el néctar o elixir que beben  los dioses en el Olimpo. También  lo lleva a la laguna Estigia, cuyas aguas separan el mundo de los vivos del de  los muertos, en las que lo sumerge  sosteniéndolo por  uno de los talones, de manera que todo el cuerpo de Aquiles se  vuelve invulnerable, menos el talón.

Aquiles es todavía  muy joven cuando los griegos preparan sus ejércitos  que deben ir a  Troya,  a rescatar a  Helena, la  esposa del rey espartano Menelao. Unos dicen  que Helena ha sido raptada por el príncipe troyano, Paris, pero otros aseguran que  ella se ha ido voluntariamente con él, por locura de  amor, abandonando a su marido y su pequeña hija, Hermíone.

Los adivinos  griegos  advierten  que si Aquiles   no va en la expedición a Troya,  los troyanos  no podrán ser derrotados.  Pero Tetis sabe que si  Aquiles va a la guerra morirá en ella irremediablemente. Entonces lo envía a la isla de Esciro, donde se  oculta en la corte del rey Licomedes. Disfrazado de mujer, Aquiles  se hace llamar Pirra (por su pelo rojo)  y se pone al servicio  de la princesa Deidamia, hija de Licomedes.

Sin embargo, el astuto Odiseo (Ulises), quien viaja por las islas con la misión de encontrar  a Aquiles, sospecha que está oculto en Esciros, adonde  llega y  lo descubre mediante un ardid. De modo  que a Aquiles no le queda más remedio que irse a la guerra.

Durante su estadía en Esciros,  Aquiles   ha tenido  una relación amorosa con Deidamia, quien algún  tiempo después    le tiene un hijo llamado Neptólomeo También  llaman  Pirro, al niño, por el nombre falso que usó su padre cuando se hizo  pasar por mujer  pero igualmente  porque es pelirrojo.

Algunos dicen que Deidamia  se  entregó a Aquiles voluntariamente,  por amor, pero otros  aseguran que  fue  violada por él. Otros dicen  que Aquiles se casó en Esciros con Deidamia  y si así fuera  esta habría sido su  primera boda.

Pero la verdad es que  Aquiles nunca  se casó, al menos mientras vivió en el  mundo de los mortales.
En los días finales de  la Guerra de Troya, que son los que Homero   narra en La Ilíada, Aquiles hace un pacto   con Príamo, rey de Troya, para poner fin al conflicto armado.

El acuerdo se produce después que  Aquiles mata en  combate personal al príncipe troyano,  Héctor, hijo mayor de Príamo, y este  va a rogarle que le entregue el cadáver. Príamo llega al campamento de Aquiles  acompañado por su hija pequeña, Polixena,  porque es la antigua costumbre que la menor de las hijas acompañe a los padres en misiones como esa.

En la reunión de Príamo con Aquiles se acuerda   que este   se casará con Polixena, de la que se ha enamorado a primera vista,  y así   se pondrá fin a la guerra que dura ya  casi diez años. La pareja   va a casarse  en el templo de Apolo, pero cuando el novio se  arrodilla  ante la novia para jurarle   amor y fidelidad, Paris, oculto detrás de una columna, dispara una flecha que  es   conducida por la mano de  Apolo y  se  clava en el talón vulnerable de Aquiles.
Se dice que  después de muerto Aquiles se casó,    en el otro mundo,  con Medea, la  hechicera que mató a sus hijos para supuestamente  castigar a  su esposo, Jasón, quien la ha traicionado.  Pero  si eso es cierto Aquiles no ha sido feliz en el mundo de los muertos.  Esto es  lo que se deduce de lo que dice  Homero  en La Odisea. Según Homero, cuando  Odiseo (Ulises) baja al mundo de los muertos en busca de su padre, Laertes, encuentra la  sombra  (alma) de Aquiles que  le dice: “No me consueles en mi muerte, rey Odiseo. Preferiría ser siervo en una casa pobre en el mundo de los vivos, que rey de reyes entre los muertos”.

Columna del día Aquiles archivo

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COMENTARIOS

  1. Mauricio Davila Wills
    Hace 10 años

    Sr. Sanchez Sancho:

    Interesantisima su narracion sobre Aquiles; de hecho, en eso me parezco al immortal Ruben Dario: la mitologia griega, una de sus pasiones, ataviada con estatuas de beldades de lustruoso marmol, todas blancas y lascivas.

    Mas cantada por majestuosos colibries, de los cuales, brillaba brunida, el agata de sus picos de sus fuselajes al flotar y volar…

    En resumen, la cinta cinematografica de La Iliada, la cual presencie in mi infancia en el Cine Ruiz de la Managua pre-terremoto del ’72, fue algo que marco’ mi vida para siempre, mas desperto’ en mis fascinaciones, la locura por la Antigua Grecia y su Immortal Mitologia.

    Gracias por la historia.

  2. Edmund Dantes
    Hace 10 años

    Sin quitarle el merito literario a estos escritos bajo el Editorial de La Prensa, siempre me he preguntado cual es su beneficio a la poblacion a la luz de nuestra precaria situacion politica, economica, y como sociedad ?

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