TANQUES RUSOS
Especulaciones, mucha especulaciones, dice el general Julio César Avilés, sobre la compra de 50 tanques rusos. Y se le olvida al general Avilés que Nicaragua supo de esa compra solo porque medios de comunicación rusos informaron sobre ella. Ni él ni nadie en el gobierno de Nicaragua tuvo la decencia, gallardía y responsabilidad de dar la cara y explicarle al pueblo algo que tiene enormes consecuencias para la sociedad. Especulaciones, dice, con uno de los tanques rusos que venían de incógnitos en sus narices.
RELEVO
Cuando vinieron los viejos tanques rusos T-55, todavía se justificaba porque Nicaragua era un peón soviético en el tablero de la guerra fría, se aseguraba que cualquier día los Estados Unidos invadía el país y, bueno, se decía que los tanques que venían de Rusia eran donados por ese «hermano pueblo». Ni eran donados ni nunca, nunca, sirvieron para nada. Menos ahora sin guerra ni amenazas. Pero de pronto hay urgencia de renovar lo que nunca tuvo utilidad alguna. Que alguien me explique eso.
DEUDA PÚBLICA
Los tanques rusos no constituyen deuda pública, sigue diciendo el general, sin mostrar ningún dato de cómo se adquirieron, sin enseñar ningún papel, ni explicar procedimiento de adquisición alguno. No dice si son comprados, regalados, canjeados o prestados. Nada. El general solo pide que confiemos en su palabra. Y que no especulemos, por favor. Solo confiar en que ellos saben lo que hacen.
VENEZUELA
Igual, no es deuda pública, nos dijeron una, dos, tres, ¡mil veces! sobre el dinero que llegaba de Venezuela como parte de un acuerdo de Estado a Estado, pero que «ellos» se lo embolsaban, porque decían que no era deuda pública. Sin embargo, a medida que va saliendo la pus de ese tumor que sabemos está ahí, la cosa parece ser diferente y presiento que de alguna manera terminaremos pagando el derroche que alegremente hicieron «ellos» con dinero ajeno.
FIESTA PRIVADA
Lo que se viene es feo. Ahí hay unos cinco mil millones de dólares que Venezuela prestó y alguien los tiene que pagar. Si ya es grave que ese dinero se lo gastaran en un derroche «privado» en vez de permitirle al Estado usarlo para el desarrollo del país, mucho más grave es que ahora digan que tenemos que pagarles la fiesta que se dieron. La única forma que tenemos que ver esto de Caruna, Albanisa y PDVSA es como que estos tipos le sacaron la tarjeta de crédito del pantalón a Nicaragua, se fueron de farra, regalaron bagatelas a familiares y vecinos, invitaron a la parranda a otros, se montaron negocios propios, para que al final, digan como sorprendidos: «Ve, si la tarjeta está a tu nombre, así que paga vos Nicaragua por todo».
AÑO ELECTORAL
No sé si se han fijado que este año ha sido medio raro. Las turbas han estado más o menos acuarteladas, y desde hace rato no se registran golpizas a ciudadanos. La Policía ha suspendido su planes de recaudación extorsiva contra los conductores y de un tiempo para acá solo multa a quienes cometen faltas, como corresponde. Han vuelto a sacar el muñeco del canal interoceánico, anunciando por enésima vez que comienza a construirse a principios del otro año. Igualmente se anuncian muchos proyectos nuevos y bonitos, todo al fiado, para el próximo año. Van a simular que están en elecciones hasta el final. Es la calma antes de la tempestad.
SANGRADOR
Vienen años duros. Daniel Ortega ya no va a tener más dinero que repartir y, por el contrario, nos va a meter la mano en la bolsa para que paguemos sus gastos de siempre, y las deudas que va dejando. Será un gobierno diferente. Del populista autoritario al sangrador autoritario hay una gran diferencia que se mide en cuántos millones de dólares tiene uno y cuántos le faltan al otro.
GATO BRAVO
Uno pensaría que lo mejor que podría hacer Ortega es permitir que llegue al gobierno otro partido para dejar un buen sabor del suyo, al menos en lo económico, el sucesor cargue con todas las culpas que le heredará, y así regresar en otro periodo cuando le hayan medio compuesto el desmadre que dejó. Pero no solo es que no quiere, es que a estas alturas no puede soltar el gobierno porque se expone a tener que dar cuenta de todos los delitos que él y su camarilla han cometido. Entre más corrupción y abusos haya en el gobierno, menos posibilidades de elecciones libres habrá. Menos tolerancia a la oposición. Más secretos y más especulaciones. Más leyes represivas. Más tanques. Porque siempre la violencia y la agresión, el someter por la fuerza al otro, será el recurso de quienes se hacen gato bravo con lo ajeno.