¿Empeorará la persecución religiosa?
¿Empeorará la persecución religiosa?… Habrá que esperar pues una nueva ola de confiscaciones de propiedades eclesiásticas y de aquellos a quienes el gobierno considere sus testaferros.
¿Empeorará la persecución religiosa?… Habrá que esperar pues una nueva ola de confiscaciones de propiedades eclesiásticas y de aquellos a quienes el gobierno considere sus testaferros.
Ahora le toca el turno al clero diocesano soportar las furias y una nueva acusación; la de ser lavadores de dinero, es decir, receptores de fondos sucios o ilícitos… Si los obispos son golpistas, por desear una Nicaragua distinta, ¿no es también golpista el grueso de la población?
No es pues solo importante luchar contra los psicópatas poderosos, sino contra las ideas que pueden volver antisociales a poblaciones enteras.
Los padres fundadores de la democracia norteamericana bebieron más bien de la antropología tradicional cristiana: conscientes de la propensión del hombre al abuso del poder, decidieron limitárselo.
San Pablo ya lo había advertido: “Nuestra lucha no es contra seres humanos sino contra los poderes que gobiernan este mundo de tinieblas; contra los espíritus malignos…” (Ef. 6:12).
Aislados en el Carmen, que desde hace rato parece una zona en guerra, no dormirán tranquilos sabiendo que dentro de sus propias filas pululan quienes los detestan y que, a medida que envejecen, salivarán por sustituirlos algunas de las fieras que les sonríen.