Exministro de Educación en Nicaragua durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Escritor e historiador. Permanece en el exilio desde 2021, en Estados Unidos, tras una orden de captura en su contra. Fue desnacionalizado por el régimen orteguista en 2023.
Es pragmático y útil también no encerrarse en dogmas estratégicos, como rehusar categóricamente diálogo con la dictadura o el recurso a la violencia. Todas las cartas deben estar en la mesa. Que sea el liderazgo opositor que surja quien decida más tarde la ruta a seguir. Lo importante por el momento es unirse ya.
Nicaragua se beneficia mucho más de EE. UU. de lo que estos se benefician de nosotros. Ellos han sido el país que más ha ayudado a Nicaragua por más de un siglo.
Una de las exigencias de la buena historia es la veracidad. Lo triste no es solo la propensión de algunos políticos y caudillos a falsearla, sino que traten de pasar sus versiones torcidas a los textos escolares.
El liberalismo, entendido en su sentido originario, es el mayor defensor de la libertad individual, la libre empresa, el imperio de la ley y los derechos ciudadanos. Y estos son principios que se refuerzan evocando el ejemplo de quienes mejor los han defendido, y no de quienes los han aplastado.
Hoy Tomás Moro está en los altares como un santo laico que muestra a los hombres y mujeres inmersos en las tareas del mundo, cómo ser fieles a su vocación de cristianos a pesar de los costos o presiones adversas que puedan sufrir.
Sería interesante que centros de análisis, como Incae y Funides exiliados, u otros, evalúen alguna vez dichos costos. Seguramente encontraremos que los líderes revolucionarios deben a su pueblo una deuda que nunca podrán pagar.