Exministro de Educación en Nicaragua durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Escritor e historiador. Permanece en el exilio desde 2021, en Estados Unidos, tras una orden de captura en su contra. Fue desnacionalizado por el régimen orteguista en 2023.
Los OrMu están más aislados que lo estuvo Somoza. Se han ganado enemigos poderosos —como Estados Unidos e Israel— tienen enfrente una transición dinástica escabrosa, mucha gente que los odia y aliados que no harán mucho por defenderlos.
Lo que se haga en Venezuela tendrá repercusiones más allá de sus fronteras; será un momento de inflexión para el continente que, si se maneja bien, con decisión y puño firme, puede alumbrar un renacer democrático y la ruina de los enemigos de la libertad.
Fortalecer la familia monógama y estable es indispensable para una nueva Nicaragua. En primer lugar, porque la familia es la primera escuela del niño. En segundo lugar, porque el abandono paterno y la ruptura conyugal es el mayor flagelo y causa de pobreza en los hogares.
Es necesario pues, soñar también con una Nicaragua no sólo con instituciones distintas sino con ciudadanos distintos. Una patria nueva no puede construirse sin hombre y mujeres nuevos. Esta, desafortunadamente, es la parte más difícil del sueño, pues es mucho más fácil cambiar leyes que hombres.
Los nicaragüenses podemos manifestar nuestros sueños; dibujar la patria que anhelamos en lo profundo de nuestro corazón. Quizás no coincidamos en todo, pero expresarlos puede llevar a un común denominador capaz de unir los vigores dispersos y generar la energía y entusiasmo para realizarlos.
Son muchas más las citas donde Jesús afirma su divinidad… Esto plantea a cualquier lector la pregunta inescapable: ¿Le creo a Jesús? Si la respuesta es negativa, entonces sólo caben dos conclusiones: o que Jesús era un lunático (un caso psiquiátrico posible) o un embustero. Si es positiva no cabe más que adorarlo.