Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Ante esta eventual realidad la unidad partidaria de las fuerzas políticas y de sociedad civil ―no vinculadas al sandinismo ni a los grupos provenientes del libero-conservatismo ahora juntos bajo un solo techo―, les corresponde avanzar en su consolidación tanto dentro como fuera de Nicaragua.
Nicaragua merece lo mejor para su nuevo presente y futuro. Ya demasiada sangre ha corrido junto al río y encima del asfalto. Lo pasado es historia que no debe ser borrada, para esa nueva era que requiere de un liberalismo gerencial viable… de hombres y mujeres que gobiernen con la razón
Ojalá que el candidato electo retome el legado bondadoso y honorable del patriarca Ben Cartwright, en la serie Bonanza, al propiciar los valores de la familia para el condado de Miami Dade.
Nicaragua no debe seguir apostando a una realidad política inexistente, manipulativa y sin una visión política partidaria. Es aberrante continuar con esta parasitaria institución que no siendo política ni partidaria, pretende hacerse con el poder y salir, ilusamente, del régimen de Managua.
La estrategia que debe avanzar es única y no hay que ser sabios para delinearla: unificar de la forma más humanamente posible a la gran familia democrática nicaragüense desde adentro de Nicaragua y el apoyo de la diáspora nicaragüense, organizarla política y partidariamente…
Desde las marxistas pasando por las izquierdas caviar y ecologistas hasta todas ellas en conjunto, conforman el gran fracaso de una agenda que, junto al marxismo cultural, han pretendido perpetuar ante los tiempos una ruta de latrocinio y mentira.