Una carta abierta
El desinterés y el miedo de los que tienen bajo su control el manubrio de un Estado no satisfacen las ansias de respuestas que la mayoría de los partícipes de la democracia rebuscan con pancartas, gritos y marchas.
El desinterés y el miedo de los que tienen bajo su control el manubrio de un Estado no satisfacen las ansias de respuestas que la mayoría de los partícipes de la democracia rebuscan con pancartas, gritos y marchas.
Suponemos que la vida no existe más allá de los límites de nuestras pestañas, pero hay un universo mucho más profundo y complicado detrás de la barrera del continuo goce.
El arrepentimiento, lejos de la connotación religiosa y salvadora que se le otorga a esta palabra, es la forma que tiene el corazón de advertir, de señalar, de buscar respuesta y de resguardarse ante posibles futuros.
La tristeza es un océano, oscuro y vacío, que se extiende a lo largo de todo el horizonte. Marcando el sinfín de un tormentoso cielo que escolta el navío en el que viajamos.
El poder de la dopamina en el cerebro hace que se defenestren la moral y la ética. Se eliminan los límites y las fronteras, ya no hay una montaña que no se pueda escalar
Y este columpio entre lo real y lo metafísico, entre el día y la noche, es muy atractivo para algunas personas.