Leptospirosis en perros: lo que un charco le puede hacer a tu perro (y a vos)

Consejos del Veterinario
Las lluvias y el agua estancada pueden favorecer la transmisión de la leptospirosis. Evitar que los perros beban de charcos y mantener su vacunación al día son medidas clave para protegerlos.

Las lluvias y el agua estancada pueden favorecer la transmisión de la leptospirosis. Evitar que los perros beban de charcos y mantener su vacunación al día son medidas clave para protegerlos.

Las lluvias llenan los patios de agua estancada y orina de ratones. Cómo reconocer la leptospirosis en perros, por qué también te puede enfermar a vos y la pregunta sobre la vacuna que casi nadie le hace al veterinario.

«Doctor, si solo tomó agua del charco». Es de las frases que más escuchamos los veterinarios en invierno, casi siempre con el perro decaído. Para tu perro, ese charco es un refresco gratis y aparenta ser inofensivo. Para mí, como veterinario, es un caldo de bacterias, porque ahí puede estar la que causa la leptospirosis en perros: una enfermedad que puede dañar los riñones en cuestión de días y que, por si fuera poco, también enferma a las personas.

La buena noticia es que se previene con acciones simples.

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¿Cómo se contagia la leptospirosis? La culpable vive en tu patio

La bacteria se llama Leptospira y los roedores, especialmente las ratas, que se infectan, no se enferman (pero si contagian) y pasan meses orinándola por donde caminan (en toda tu casa), son las principales culpables del contagio. En zonas tropicales con poco saneamiento, hasta 8 de cada 10 ratas pueden estar infectadas. Con la lluvia, esa orina de rata termina en charcos, cauces y tierra encharcada, que son lugares donde las bacterias pueden sobrevivir bajo condiciones favorables.

Tu perro se contagia al tomar de un charco, pasearse en lodo, lamerse las patas después del paseo o cazar una rata. La bacteria entra por la boca, los ojos, la nariz o cualquier parte de la piel descubierta.

A veces, cuando deja de llover, pensamos que el riesgo ya pasó. Pero el agua estancada y los suelos contaminados pueden seguir representando un peligro después de las lluvias. Por eso, conviene mantener las precauciones incluso cuando vuelve a salir el sol.

Síntomas de leptospirosis en perros: no esperés a verle los ojos amarillos

Aparecen entre 2 y 14 días después del contacto, y al principio no parecen la gran cosa:

  • Fiebre y decaimiento. La fiebre puede bajar sola en un par de días (pero eso no significa que la infección haya desaparecido, son cosas distintas), y ahí muchos se confían.
  • No quiere comer, vomita o tiene diarrea.
  • Toma mucha agua y orina más, o al revés, casi no orina. Esto último es una alarma seria.
  • No quiere moverse por el dolor muscular.
  • Ojos o encías amarillas (ictericia), sangrados o dificultad para respirar en los casos graves.

El riñón puede empezar a fallar en un par de días, según el consenso del Colegio Americano de Medicina Interna Veterinaria. Si anduvo en agua sucia y días después está con menos ánimo, llevalo al veterinario y comentale lo del charco.

¿La leptospirosis en perros se cura?

Sí, si se detecta a tiempo: antibióticos, suero y exámenes de laboratorio para vigilar riñón e hígado son claves. La mayoría se recupera, pero algunos quedan con daño renal de por vida.

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¿La leptospirosis se contagia a las personas?

Sí, y Nicaragua tiene antecedentes importantes sobre esta enfermedad. En octubre de 1995, tras las inundaciones en Achuapa, más de 2,200 personas fueron atendidas con fiebre y hubo muertes por hemorragia pulmonar. Un estudio publicado en The Journal of Infectious Diseases encontró que quienes tenían perros con anticuerpos altos contra la bacteria se enfermaron mucho más. El perro infectado, aunque se vea sano, puede orinar la bacteria y contaminar el agua de la casa y, por ende, a los que la habitan.

El contagio directo por acariciarlo es raro; el riesgo está en su orina. Si tu perro está enfermo:

  • Limpiá su orina con guantes y un desinfectante adecuado, y lavate bien las manos.
  • Que los niños no jueguen donde él orina.
  • Si alguien de la casa tiene fiebre, dolor de cabeza o dolor fuerte en las pantorrillas, que vaya al centro de salud y avise que el perro está enfermo.

Vacuna contra la leptospirosis: la pregunta que casi nadie le hace al veterinario

La vacunación es una de las mejores herramientas para prevenir la leptospirosis, especialmente si tu perro recibe sus dosis y refuerzos a tiempo (anuales).

Sin embargo, vacunarse no significa bajar la guardia. Ninguna vacuna protege contra todas las cepas de Leptospira, y en Nicaragua se han encontrado al menos diez grupos distintos en animales domésticos. Por eso, la prevención debe ir de la mano con una buena higiene: evita que tu perro beba agua de charcos, controla la presencia de roedores y mantené limpios sus espacios. La vacuna ayuda a protegerlo, pero nunca reemplaza las medidas de higiene y prevención, más bien las complementa.

Cómo prevenir la leptospirosis en casa

  • Agua limpia siempre: llevá su botella al paseo y cambiale el agua a diario.
  • Concentrado en recipiente con tapa y plato recogido de noche, que es cuando salen las ratas.
  • Veneno para ratas lejos de su alcance: no querés cambiar un problema por otro. Utiliza métodos de control más seguros para tu mascota.
  • Después de una inundación, alejalo del lodo,  y vos limpiá con guantes y botas.

Una vacuna sale más barata (y menos dolorosa para ellos) que una semana hospitalizado

Un perro con leptospirosis grave puede necesitar días de hospitalización, suero y exámenes, y aun así quedar con el riñón dañado. Al lado de eso, una vacuna al año y un patio ordenado son “chochadas” en relación al beneficio que puede traer para tu mascota y tu familia.

Antes del próximo aguacero, buscá su carné y fijate si la leptospirosis está al día. Tu perro no lo va a saber, pero tu bolsillo y tu familia sí.

El Dr. Carlos Ramírez es Médico Veterinario de la Universidad Católica en Temuco, Chile. Ha ejercido en Chile, Nicaragua y Canadá. Para preguntas, escribir a [email protected].

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