«Doctor, si decido castrar a mi perro, ¿no se me va a poner gordo?» Es la pregunta que más escuchamos los veterinarios, junto con sus «réplicas»: que si le quita lo bravo, que si no tiene que tener cría primero. Casi todas salen de verlo como una persona, que se va a sentir menos macho o que la perrita necesita ser mamá. Los perros no piensan así. Vamos mito por mito, para que decidás con datos y no con lo que te contó el vecino.
Aclaración: ¿castrar y esterilizar es lo mismo?
Popularmente se usan como sinónimos, pero no lo son. Esterilizar es hacerle una vasectomía al macho o una ligadura de trompas a la hembra: deja de ser fértil, pero conserva sus hormonas, así que sigue con el celo, marcando la casa y escapándose. Castrar es sacar los testículos o los ovarios, y es lo que hacemos de rutina en la clínica, porque es lo que trae los beneficios de salud y de conducta. Además, solo la castración cambia el metabolismo. Por eso, cuando hable de esterilización de perros, me refiero a la castración.
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Mito 1: «Tiene que tener una camada antes de operarla»
Falso. No hay evidencia médica de que una perra necesite parir para desarrollarse bien o para ser más feliz. Y una camada puede ser de hasta 12 cachorros: ¿ya tenés casa para los 12? Además, esperar para esterilizar a tu perra le juega en contra, porque cada celo sube el riesgo de tumores mamarios. Más adelante te mostraré cuánto.
Mito 2: ¿Castrar a un perro engorda?
Aquí el mito tiene algo de razón. La cirugía no engorda, pero baja el gasto de energía y suele aumentar el apetito. Por eso, si lo castraste, hay que cambiarlo sí o sí a un alimento para perros castrados, formulado para su nuevo metabolismo y para que no acumule grasa, sin recortarle los paseos ni el juego. Ojo con los primeros dos años, que según un estudio de la revista de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria es cuando más riesgo hay de que suba de peso. Si no sabés por dónde empezar, en mi artículo sobre cómo elegir el alimento de tu perro te explico en qué fijarte. Castrar no engorda; lo que engorda es dejarle el mismo plato y la misma rutina.
Mito 3: «Le cambia el carácter, deja de ser guardián y se siente menos macho»
Falso. El cariño y el instinto de cuidar la casa no dependen de las hormonas sexuales: si era gruñón, sigue gruñón. Lo que cambia, y para bien, es lo hormonal: marca, se escapa, pelea y monta menos, y en las hembras se acaban el celo y los embarazos psicológicos. Eso sí, la agresividad por miedo o mala socialización no se arregla con cirugía. Y tranquilo, el perro no sabe lo que es la «hombría»: esa preocupación es del dueño.
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Mito 4: «Solo hay que operar a las hembras»
Falso. Un macho entero que se escapa puede preñar a varias hembras en poco tiempo. Castrarlo también es salud pública: menos perros callejeros, que no solo es maltrato animal, sino también un problema sanitario.
Realidades: lo que sí gana tu perro
Ahora vamos a lo que casi nadie te cuenta.
En las hembras:
- Menos tumores mamarios: el riesgo es de 0.5 % si se opera antes del primer celo, 8 % después del primero y 26 % después del segundo. Cerca de la mitad son malignos.
- Adiós a la piometra: se elimina el riesgo de esta infección grave del útero, que puede ser mortal y afecta a cerca de una de cada cuatro perras sin operar.
- Cero tumores de ovario y útero.
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En los machos:
- Cero tumores testiculares.
- Menos problemas ligados a la testosterona, como los tumores perianales y el agrandamiento de la próstata.
¿A qué edad castrar a un perro?
Seguro escuchaste que a todos se los opera a los 6 meses. Otro mito. La regla no es la edad, sino que tenga el sistema óseo completamente desarrollado, para que aguante bien la cirugía y el cambio de metabolismo no le afecte el crecimiento. Por eso varía según la raza:
- Razas pequeñas: se desarrollan más rápido (por eso entran en celo antes), así que se pueden operar idealmente antes del primer celo.
- Razas grandes y gigantes: tardan más en crecer, así que lo recomendable es esperar entre los 12 y los 18 meses.
No te guies por el calendario: preguntale a tu veterinario.
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Una inversión en su salud (y un ahorro para vos)
Castrar a un perro sano sale mucho más barato que una cirugía de emergencia por piometra o que quitarle tumores años después. Y no le quitás nada: sigue siendo el mismo, solo que más tranquilo y, probablemente, con más años por delante. Hablá con tu veterinario y decidan juntos el mejor momento.
El Dr. Carlos Ramírez es médico veterinario de la Universidad Católica en Temuco, Chile. Ha ejercido en Chile, Nicaragua y Canadá. Para preguntas, escribir a [email protected].