Lo que debés hacer para mantener a tu gato sano y feliz 

Consejos del Veterinario
Consejos para cuidado de mascotas. gatos, gato, felinos. animales domésticos

Cuidar bien a un gato no requiere grandes gastos, sino constancia en lo esencial. Foto tomada de Magnific

La salud de tu gato se construye día a día: en su comida, su arenero, su carnet sanitario y su entorno. Esto es lo que, como veterinario con experiencia en tres países, le diría a cualquier dueño de un minino o varios.

Alimentación

Los gatos son carnívoros estrictos, lo que significa que su cuerpo necesita nutrientes que solo se obtienen de la proteína animal, como la taurina, esencial para su corazón y su vista (cuando comprés alimento, asegurate que venga enriquecido con taurina, pues la obtienen exclusivamente de la dieta). Un alimento de mala calidad puede derivar en problemas serios a largo plazo. Sumado a esto, los gatos tienen una tendencia natural a beber poca agua, lo que los hace propensos a problemas urinarios y renales. Por eso la hidratación es tan importante como la comida misma: agua fresca disponible, fuentes bebederas interactivas para insentivar la ingesta son esenciales. Sí, a tu gato le encanta tomar agua que está en constante movimiento, ya que les da sensacion de pureza de esta, la llave de agua de tu casa puede confirmar eso.

Lea además: Cuidado de perros: 4 consejos para mantenerlos saludables

El arenero: más importante de lo que parece

Un arenero sucio no es un problema de olor, es un problema de salud y comportamiento. Los gatos son extremadamente sensibles a la limpieza de su espacio: si el arenero está sucio, pueden empezar a orinar fuera de él o incluso no orinar, lo cual muchas veces se confunde con «mala conducta» cuando en realidad es una señal de estrés o de una posible enfermedad urinaria a consecuencia de esto (las enfermedades urinarias son las más comunes en gatos). Lo ideal siempre es limpiarlo una vez al día, tener un arenero por gato más uno extra, y ubicarlo en un lugar tranquilo, alejado de su comida y agua y con privacidad, por cuestiones de higiene. Sí, casi con seguridad, los gatos son mas higiénicos que nosotros.

Indoor vs. outdoor

Dejar a tu minino salir a la calle no es para favorecer una vida más «natural» o libre, es exponerlo a riesgos que no dimensionamos. Atropellos, peleas con otros gatos (que pueden contagiarlos de enfermedades), extravíos, entre varias cosas más, son mucho más frecuentes en gatos outdoor que en gatos indoor, siendo por eso que su expectativa de vida suele ser bastante menor que la de un gato de interior. Un gato indoor, bien estimulado y con su ambiente enriquecido, puede vivir tranquilamente 15 años o más. Si igual querés que tu gato disfrute del exterior, hacelo de forma correcta: arnés y correa, un patio apto para gatos (espacio cerrado al aire libre) o sacarlo en espacios controlados. A esto se suma otro riesgo típico del gato outdoor no esterilizado: las escapadas en busca de una hembra en celo. El instinto reproductivo puede hacer que salte cercos, se pierda por días o termine peleando con otros machos. Esterilizarlo reduce ese impulso de escape y, de paso, evita camadas no planeadas y algunos tipos de cáncer.

Puede interesarle: Cómo acariciar a un gato, según la ciencia (y cómo saber si de verdad lo disfruta)

Vacunas y desparasitación

Al igual que los perros, los gatos necesitan un esquema de vacunación completo. La vacuna triple los protege contra enfermedades respiratorias y digestivas. Si tu gato sale al exterior o convive con otros gatos, la vacuna contra la leucemia es vital, ya que esta enfermedad se transmite fácilmente entre gatos (y de madre a hijo, por eso al adoptar gatos, hay que hacerles test de leucemia para descartar esa posibilidad y luego vacunarlos). La desparasitación interna y externa también debe mantenerse todo el año: aunque tu gato no salga de casa, igual está expuesto a parásitos que entran con vos, con otra mascota, o incluso por insectos dentro del hogar.

Enriquecimiento ambiental: no es un lujo

Un gato necesita estímulos, no solo comida y un lugar donde dormir. Sin rascadores, alturas para trepar y observar, y momentos de juego, un gato puede desarrollar estrés o conductas destructivas que se malinterpretan como «maldad». Los gatos necesitan sentir que tienen control sobre su entorno por instinto: es una herencia de sus ancestros salvajes, donde conocer y dominar su territorio era cuestión de supervivencia. Un rascador es una necesidad física (mantener cortas sus uñas, vos y tus muebles lo agradecerán) y emocional (marcar su espacio). Las alturas les dan una sensación de seguridad que en el suelo no logran tener, por eso tambien se recomienda tener en altura los platos de agua y comida.

Lea también: «Se parece en más de un 90 por ciento», la empresa china que logró clonar a su primer gato

Cuidar bien a un gato no requiere grandes gastos, sino constancia en lo esencial. Esos hábitos simples y sostenidos en el tiempo, son los que realmente marcan la diferencia entre un gato sano y feliz, y uno estresado y más expuesto a situaciones que le pueden costar la vida, o visitas al veterinario prevenibles.

El Dr. Carlos Ramírez es médico veterinario de la Universidad Católica en Temuco, Chile. Ha ejercido en Chile, Nicaragua y Canadá. Para consultas, escribir a [email protected]

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí