Victor Aguirre Calero, enfermero de La Concepción que fue encontrado muerto en un predio montoso. RESTAURADA CON IA/Facebook Victor Calero

La trágica muerte de «Chayotito», el enfermero que apareció amarrado en un monte

Los conocidos de Víctor Aguirre Calero lo recuerdan como una persona amable, servicial y dedicada a su trabajo. Las causas de su muerte no están del todo claras, pero sí saben que no se trata de un suicidio como se quiso aparentar.

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La última vez que al enfermero Víctor Aguirre Calero lo vieron con vida fue en la mañana del viernes 4 de septiembre. No tuvo que ir a trabajar ese día y antes de salir de su casa le dijo a su madre, doña María Calero, que iría a hacer un mandado. 

–Ahí vengo a la hora de almuerzo. 

–Bueno hijo. Se me cuida –respondió su madre. 

«Chayotito», como conocían al enfermero en su natal San Juan de la Concepción, Masaya, salió poco después de las 9:00 de la mañana de la humilde casa minifalda de madera ubicada en el barrio Eliezer Gámez. 

Vestía con un pantalón azul y una camisola blanca. No dijo a dónde iba, ni con quién se reuniría y tampoco qué iba a hacer. «Lo único que le dijo a la mamá es que iba a hacer un mandado. Nada más», indica un vecino de la zona que solicita no ser mencionado. 

Victor Aguirre Calero era conocido como «Chayotito» en su pueblo. RESTAURADA CON IA/Facebook Víctor Calero

Doña María Calero quedó esperando en casa a su hijo para almorzar. Se hizo de noche y Chayotito no regresaba. Tampoco se comunicaba con familiares o amigos, y mucho menos llegó a su turno el sábado 5 de septiembre en el Hospital Regional Santiago, en Jinotepe. 

Por varios días, doña María Calero buscó a su hijo. Preguntó a sus amistades y en los lugares que frecuentaba. Como era bien conocido en el pueblo, la señora se alertaba todavía más cuando nadie sabía darle razón de su vástago. 

Fue al quinto día, el miércoles 9 de septiembre, que llegaron unos agentes policiales finalmente a darle razón de su hijo. No eran buenas noticias. Al enfermero Aguirre Calero lo habían encontrado muerto, en una finca cafetalera de La Concha. 

Pero lo que más le dolió a la señora es que le dijeron que parecía que se había suicidado. «Ella no creía que Chayotito fuera capaz de quitarse la vida él mismo. Ahí fue cuando la señora se alteró de verdad», relata el vecino de la zona. 

Aguirre trabajaba como enfermero en el Hospital Regional Santiago de Jinotepe. FACEBOOK/Victor Calero

Vida en La Concha 

Víctor Manuel Aguirre Calero fue encontrado muerto a sus 36 años. Toda su vida la vivió en La Concha, en donde lo recuerdan como una persona servicial, muy amable y como un muchacho que le gustaba arreglarse. «Se pintaba el pelo, se maquillaba o se ponía como estrellas en las cejas. Era bien vanidoso él. Le gustaba verse bien», señala el vecino. 

En La Concha lo conocían como Chayotito desde pequeño. «Era bien pegado a su mamá. Ella lo crio sola prácticamente», comenta la fuente. Acostumbraba a jugar con otros niños en la calle o en los narajanles de la zona. Su familia es de tradición sandinista y era habitual verlo a él desde jovencito en actividades partidarias o con la Juventud Sandinista del municipio. 

Se bachilleró en el instituto nacional San Juan Bautista y luego entró a estudiar Enfermería en la Universidad Rubén Darío, ubicada en Diriamba, la cual fue confiscada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en marzo de 2023. 

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Tras graduarse como enfermero, entró a trabajar al Hospital Regional Santiago de Jinotepe, en enero de 2018. Al conocerse la noticia de su muerte, varios expacientes comentaron en redes sociales que lo recordaban como un joven atento y dispuesto a ayudarles cuando lo requerían durante su hospitalización. 

Jader Hernández, una persona que aseguró conocerlo en los últimos años, dijo en una publicación de Facebook que el enfermero era «una persona humilde, con virtudes y defectos, como todos. Un chavalo alegre, soñador, enamorado, coqueto». 

«Más allá de todos tus problemas emocionales e infiernos que muchos vivimos, jamás hubo en tu mente el pensamiento de privarte de tu vida. Sea cual haya sido el motivo de tu deceso, pido a Dios el perdón de tus culpas y te permita descansar en paz y que sea él quien haga justicia divina», detalló. 

¿Se quitó la vida? 

De un predio montoso del barrio Luis Alfonso Velásquez Flores, de La Concha, emanaba un fuerte hedor que tenía sofocado a don Teófilo Calero Pérez, el cuidador de la finca llamada Los Hernández. El hombre aseguró que también había aves de rapiña merodeando, así que decidió dar aviso a la Policía para que llegaran a investigar. 

Poco antes de la 1:00 de la tarde, agentes policiales llegaron a la zona y encontraron el cadáver del enfermero Aguirre Calero que estaba boca abajo, con una soga alrededor del cuello, en avanzado estado de descomposición y amarrado a una rama de café. Tenía la misma ropa con la que salió de su casa, sus chinelas de gancho color café y dos latas de cerveza vacías a un costado. 

Como era conocido en el pueblo, el cuidador lo identificó y la Policía se encargó de avisarle a doña María Calero que su hijo había aparecido muerto. Ella incluso fue a reconocer el cadáver de su retoño y cuando vio confirmó la desgracia. 

Víctor Aguirre apareció cinco días después de haber salido de su casa. FACEBOOK/Víctor Aguirre

Inicialmente se manejó la hipótesis de que Aguirre Calero se había quitado la vida, pero una valoración del cuerpo hecha por el Instituto de Medicina Legal concluyó en que murió por asfixia mecánica provocada por otra persona y no por la soga que le encontraron en el cuello. 

Las únicas declaraciones que dio la madre del joven a un medio de comunicación fue a Canal 10, en la cual explicaba que su hijo tenía una de sus manos lisiadas producto de un asalto que sufrió años atrás y que le dejaron una secuela. «Él no se podía defender de ninguna manera”, dijo doña María Calero entre lágrimas. 

La investigación policial por ahora apunta a un homicidio, pero lo que no está claro es el motivo. En el pueblo se maneja la versión de que quisieron asaltarlo porque un día antes de que desapareciera había recibido su salario como enfermero y cuando apareció su cadáver no le encontraron el dinero y tampoco su celular, ni una cadena y un anillo que el joven utilizaba habitualmente. 

Cámaras de seguridad 

Lo último que se conoció del caso es que las cámaras de seguridad de una casa vecina al predio grabaron el instante en que el enfermero ingresó a un callejón cercano de donde apareció su cadáver, a eso de las 10:00 de la mañana del 4 de septiembre, el mismo día en que desapareció y pocos minutos después de haberse ido de su casa. 

Esta es la imagen del sospechoso que aparece en el video de una cámara de seguridad. FACEBOOK/Víctor Aguirre

En las imágenes se aprecia al enfermero dirigiéndose hacia el predio montoso en el barrio Luis Alfonso Velásquez. 

Casi media hora después, otro hombre, que vestía camiseta negra, pantalón azul y gorra oscura, aparece en la grabación. Se quedó por varios minutos en la entrada del mismo callejón mientras observaba su teléfono celular. Posteriormente, caminó por la misma ruta que había seguido el enfermero. 

Hasta el momento, la Policía le ha informado a la familia que al menos cinco personas permanecen detenidas como sospechosas, sin embargo, no han divulgado las identidades de estas a como sí lo hacen en otros casos. 

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El vecino del pueblo señala que, del único que se sabe que está detenido por este caso es una persona llamada Yelsin Aguirre, conocido en La Concha como «El Churro». Aunque comparten el mismo apellido, esta persona no es familiar del enfermero. 

Por otro lado, varias personas, conocidos, amigos, compañeros de trabajo e incluso la pareja sentimental de Aguirre Calero han sido citados a la estación policial para ser interrogados, aunque todavía no se resuelve el misterio de quién y porqué fue asesinado el enfermero. 

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