LUIS GALEANO

El periodista nicaragüense Luis Galeano, durante el foro Quo Vadis América Latina”, organizado por el Interamerican Institute for Democracy en el Coral Gables Museum de Miami en agosto de 2022. LA PRENSA/CORTESÍA

Luis Galeano: la historia del periodista detenido por ICE a quien los sandinistas dejaron sin país

El periodista combativo, el parto del programa Café con Voz con el cual desafió a la dictadura, una frase de película que acuñó como símbolo de resistencia y el inicio de su exilio.

Contenido Exclusivo SOLO PARA SUSCRIPTORES.
Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Se llama Luis Manuel Chavarría Galeano y hoy está detenido en un centro correccional del norte de Florida y con un proceso de deportación en curso que lo pondría, en el mejor de los casos, lejos del país en que nació y fuera de la nación en la que buscó protección humanitaria.

Cuarenta años antes de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas lo detuvieran mientras trabajaba como conductor de plataformas, Luis Manuel practicaba conducción en una camionetita familiar al lado de su madre en las estrechas calles de una urbanización posterremoto de Managua.

Chavarría Galeano tuvo una infancia normal y cotidiana en la colonia 10 de junio, donde creció y vivió feliz como el menor de una familia numerosa al amparo de su madre Norma, con quien aprendió a conducir en una camioneta Mitsubishi gris que en la familia apodaban La Rata.

Lea además: Berta Valle: “La iglesia se convirtió en mi refugio”

“Un chavalo normal”

El vehículo de dos puertas y tina corta servía igual para los paseos familiares que para la venta diaria de carne en los alrededores de su barrio.

Luis Manuel, nacido el 12 de febrero de 1978, a la vez que pregonaba a viva voz la venta de carne, aprovechaba para estacionar y mover el vehículo y dar, así, sus primeros pasos en el manejo.

Hasta entonces nada había en él, cuenta sus conocidos desde el exilio, que predijera que un día estaría en las noticias nacionales e internacionales como periodista, pues como todo muchacho de su época crecido en los ochenta y adolescente en los noventa, era como los demás de todas las épocas: soñador, bromista y coqueto.

Luis Galeano con sus padres a los 7 años. LA PRENSA/CORTESÍA.

Sus primeros discursos

Sin embargo, en sus estudios de finales de secundaria en el Loyola, empezó a desarrollar una personalidad desinhibida y divertida en los concursos y actos de cuarto y quinto año de bachillerato.

Uno de aquellos compañeros de estudios, hoy fuera de Nicaragua y desde la protección de su identidad, recuerda cómo Luis Manuel empezó a tomar el micrófono y hablar en público para animar actos estudiantiles y dar discursos y consejos a los estudiantes que empezaban a buscar carreras.

Según cuenta, a Luis Manuel no se la había ocurrido estudiar periodismo hasta que sus mismos profesores y compañeros de clases le dijeron que “tenía madera”, para el oficio, después de verlo actuar extrovertidamente en los concursos de su colegio.

Por un cupo de la UCA

Se matriculó en la UCA en 1995 cuando la universidad jesuita ofrecía solo 30 cupos de primer ingreso para Comunicación Social, en una carrera que ese año fue solicitada por más de 500 estudiantes que la eligieron primera opción.

Luis Manuel hizo el examen de admisión y clasificó en la generación que iniciaría clases en febrero de 1996.

Tal y como había sido al final de la secundaria, Luis Manuel comenzó en aquella masa de novatos haciendo amigos rápidamente por su capacidad de comunicarse, dar bromas y reírse de ellas, imitar voces y hacer uno que otro pase de baile en los pasillos.

Si jugaba ajedrez elegía siempre las blancas porque, siempre ha dicho, le dan «la oportunidad de pegar primero».

Cuando elegían un libro para luego reunirse y comentarlo, casi siempre proponía uno de Gabriel García Márquez, pero si le daban la oportunidad de elegir qué hacer un viernes al terminar las clases, elegía primero el cine y luego karaoke, para cantar con placer las baladas de Ricardo Arjona.

Luis Galeano en la UCA en el año 2000.
Luis Galeano, en su graduación del año 200 en el Aula Magna de la UCA, saludando al decano de la carrera Guillermo Rothschuh. LA PRENSA/ARCHIVO.

El ensayo prestado

“Siempre ha sido aventado el brother”, dice su colega José Adán Silva, quien cuenta cómo inició con Luis Manuel una amistad de tres décadas.

La profesora de Redacción y Composición I, Ligia Arana había dejado como tarea leer el libro El Viejo y el Mar, de Ernest Hemingay y hacer un ensayo de dos cuartillas.

Luis Manuel no logró conseguir en la biblioteca el libro para fotocopiarlo y hacer la tarea sobre la novela.

Silva estaba sentado en una de las bancas del recinto, junto a una compañera de clases leyendo el libro y tomando anotaciones cuando Chavarría Galeano se acercó con cautela.

“Ese es el libro de la tarea ¿verdad?”, preguntó haciéndose el despreocupado. Luego empezó a preguntar cosas del libro, se sentó en la banca y ya estaba metiendo plática cuando ofreció algo de beber: “¿Les gusta el café? Yo invito”.

Se fue al bar y trajo dos cafés. Luego preguntó: “¿Ya vas a terminar el libro? ¿Me lo podés prestar? Es que tengo que entregar el ensayo mañana y no le he podido leer”.

Sus compañeros de clases se pusieron a reír por el apuro y Luis Manuel, recurriendo a la broma y confianzudo, propuso otra cosa: “Loco, hagamos algo pues: ayúdenme con el ensayo. Después yo invito a una bicha o un café”.

Silva y su compañera de estudios le aceptaron el trato con una condición: que leyera el libro de todos modos y que después lo conversaran tomando en el bar de Las Castillo, donde un grupo de compañeros de clases se reunían a leer periódicos y libros.

En eso quedaron.

“Y así hace amigos, directamente”, dice el exprofesor de Prensa Escrita de la UCA, Alfonso Malespín Jirón.

Luis Galeano, a la izquierda con boina, leyendo el primer ejemplar del periódico universitario Aitá en 1997. LA PRENSA/CORTESÍA

Hizo llorar a un profesor

Malespín lo describe como un joven que en aquellos años entablaba conversaciones con los profesores, se metía en las conversaciones de grupos, alegaba, peleaba sus ideas y pasaba muy fácil del debate duro a la risa rápida, con tacto para bajar tensiones con alguna broma cuando las discusiones iban subiendo de tono.

Fue en el inicio de las prácticas profesionales en el periódico universitario Aitá y en los debates de cátedra allá por 1998, cuando el estudiante empezó a desarrollar la competencia discursiva y la combatividad que le caracteriza en las entrevistas.

Una vez en clases un profesor le dijo a la clase completa que sus trabajos de multimedia no servían y llamó «sucio» a un compañero de clases; Luis Manuel empezó a discutir con él, a hacer preguntas, a cuestionar al profesor hasta que este, acorralado además por otros reclamos, dejó de contestarle y estalló en llanto en plena clase.

De la radio a la prensa

Al final lo reprobó en la materia, pero Luis se ganó el respeto de sus compañeros de clases y de las autoridades académicas que impulsaban el pensamiento crítico.

Ese caracter le valió, además, para que el decano de la carrera, Guillermo Rothschuh Villanueva, lo incluyera en las pasantías profesionales que firmaba con los medios de comunicación.

Según las habilidades de cada estudiante destacado se definía el destino: los que leían, escribían y eran medios poetas o escritores iban a los periódicos; los desinhibidos, de ademanes de modelaje, a televisión; los organizados y creativos, a las agencias de publicidad.

Luis encajó rápido en la radio. Comenzó haciendo programas juveniles en Radio Universidad; A contracorriente se llamaba uno, que hizo junto a otros colegas, luego estuvo en otra emisora haciendo noticias y después llegó a las prácticas de prensa escrita en 1999 en el antiguo El Nuevo Diario.

Ahí, según él mismo ha contado, nació formalmente como periodista.

Hacia 2009 Luis Galeano destacaba como periodista investigador, ganando premios en concursos nacionales e internacionales. LA PRENSA/CORTESÍA.

Ocultar un apellido

Llegó en un momento propicio a la prensa escrita: eran los años en que el periodismo nicaragüense se ocupaba de desmontar la corrupción del gobierno de Arnoldo Alemán.

Luis Manuel desarrolló rápido las herramientas del reporteo y poco a poco se fue haciendo un espacio denunciando la corrupción bajo la firma de Luis Manuel Chavarría.

Pero cuando empezó a publicar sus primeros pinochos en El Nuevo Diario, un día corrió feliz donde su padre a darle la buena nueva: estaba escribiendo en un periódico y su nombre aparecía en portada.

Al papá no le gustó mucho el rumbo que iba tomando su hijo. Primero, porque no quería que fuera periodista; segundo, porque hubiera preferido verlo escribiendo en LA PRENSA. Así se lo dijo.

Luis Manuel tomó aquella confesión como una ofensa y, tras discutir con él, decidió rendirle honores de apellido únicamente a su madre.

Desde entonces ocultó el apellido Chavarría, con el cual lo conocía el gremio y se firmó solo como Luis Galeano.

Luego trabajó para agencias de noticias como corresponsal, ganó premios de periodismo nacional y participó en concursos de prensa internacional, en una época en que se empezaba a premiar a nivel internacional el periodismo de investigación.

Fuera de las aulas, Luis Manuel era barra brava del Bóer, se iba al viejo estadio con la cara pintada de indio, penacho de plumas y camisa del Boer a hacer bulla junto a los Locos del Tambor que animaban al pupular equipo de béisbol.

Además le gustaba jugar béisbol desde sus tiempos de niño en la 10 de Junio y desde entonces, hasta hoy, se hizo fan de los Medias Rojas de Boston.

Periodista Luis Galeano
Allá por 2013, cuando Galeano y otros colegas hacían el programa de radio Café con Voz. LA PRENSA/CORTESÍA.

Café con Voz

Salió de El Nuevo Diario en abril de 2012, unos meses después de que el periódico fuera comprado por el grupo financiero Banpro Promérica y este desmontara al anterior cuerpo de editores.

Quiso entonces un espacio propio y fue a Radio Universidad, donde la directora Azucena Castillo, antigua profesora de Radio de la UCA, con una idea que todavía no tenía nombre.

El nombre se lo regaló una conserje de hotel cuando Luis Manuel andaba buscando ideas y contactos para el programa.

Luis le preguntó a la mujer si le gustaba oír radio en las mañanas. Ella dijo que sí, porque escuchaba las noticias, o música o cuentos, mientras se tomaba un café y esa era su forma de comenzar el día, le dijo ella.

Él insistió: ¿y usted ha hablado alguna vez en la radio? Nunca, contestó ella. ¿Y le gustaría escuchar su propia voz? “Un café con mi voz sería rico”, dijo la mujer y se echó a reír.

Así nació el nombre del proyecto “Café con Voz”: un programa mañanero donde se hablaba de medio ambiente, deporte, cultura, economía y políticas públicas mientras la gente se tomaba un café.

De Radio Universidad el programa evolucionó a televisión al rentar un espacio en Canal 23 de cable y de ahí saltó a 100% Noticias, en señal abierta, donde desfiló por su estudio casi todo el quién es quién de la Nicaragua de entonces.

En el programa Café con Voz, Luis Galeano solía invitar a todo el espectro de personajes de Nicaragua sin distingo de color político antes de 2018. En la foto con el expresidente Enrique Bolaños. LA PRENSA/CORTESÍA-

“Firmes y dignos”

En sus tiempos de estudiante, además de las juergas universitarias, Luis Manuel solía salir a divertirse cargando a sus colegas en La Rata, viendo las películas de moda, leyendo los libros del momento y debatiendo sobre ellos.

Chavarría Galeano solía imitar frases y gestos de los personajes de las películas y repetirlos en sus conversaciones y veladas en la UCA.

Ninguna se le quedó tanto como la del general romano Máximo Décimo Meridio, de El Gladiador, cuando alerta a sus tropas antes de entrar en batalla: “¡Firmes y dignos!”.

Una noche después de pasear y tomarse unas cervezas, llevaba a sus casas a media docena de sus colegas en la tina de la camioneta bajo una lluvia torrencial y Luis Manuel empezó a animarlos desde el volante: “¡Firmes y dignos!”.

Y en el alegre alboroto de la tina, alzando las botellas de cervezas como espadas, los empapados le respondían en coro: “¡Como todo gladiador!”.

Veinte años después, cuando Nicaragua estalló en abril de 2018, Luis Manuel se despojó de las medias tintas en el abordaje de los temas de su programa y se lanzó de lleno, y de frente, a cuestionar duramente a la dictadura y a sus miembros.

Durante una de las jornadas de represión policial en Masaya en junio de 2018, cuando paramilitares y policías atacaban las protestas del barrio indígena Monimbó, Luis Manuel colocó la frase en sus redes sociales: «Firmes y Dignos, Firmes y Dignos, Firmes y Dignos».

Aquella frase de parranda universitaria la convirtió entonces en su lema de resistencia al salir al aire y abrir el programa: “Firmes y dignos, pueblo de Nicaragua”.

Con ese giro en el tono y ritmo del programa, el ente regulador de las telecomunicaciones llegó a exigirle al director de 100% Noticias, Miguel Mora, que le cerrara el espacio a Café con Voz.

Luis Galeano y su esposa Deykell asisten a misa en Managua el 22 de julio de 2018, oficiada por monseñor Silvio Báez. LA PRENSA/O.NAVARRETE.

La orden de captura

Luis Manuel suele contar a sus amigos, que está libre y vivo por gracias a Dios. Había estado recibiendo amenazas de muerte y persecución desde abril y ya tomaba medidas de seguridad en medio de las masacres y detenciones, pero se sentía vigilado y agobiado.

Así que en diciembre de 2018 decidió salir del país, pasar la Navidad en Miami con unos parientes que vivían allá y volver en enero de 2019 a continuar su trabajo.

Junto a su esposa Deykell Santamaría, con quien se casó en 2015 y su pequeño hijo André Fabián, decidieron reservar boletos para viajar y pasar la navidad en Florida.

No tenían pensado quedarse y salieron justo con una maleta cada uno. Por ser temporada alta y estar reservados la mayoría de cupos en los vuelos, les ofrecieron dos opciones: una para salir la tarde del 21 de diciembre y otra para salir de madrugada ese mismo día, que era más barato.

Eligieron salir de madrugada el 21 de diciembre de 2018 por el aeropuerto internacional. Una orden de captura en su contra ya estaba emitida una noche antes, pero quizás por la hora en que viajaron, antes de las cuatro de la mañana, la ejecución no se hizo posible.

Si hubiera elegido el segundo horario, piensa que hubiera sido detenido y condenado. Esa noche la Policía tomó las instalaciones del canal 100% Noticias y encarceló a Miguel Mora y a la jefa de prensa, Lucía Pineda Ubau.

Al día siguiente también acusaron por terrorismo y otros delitos a Luis Manuel junto a otros periodistas y se hizo pública la orden de captura con fecha del 21 de diciembre.

Luis Galeano confronta en Miami al exsecretario general de la OEA, Luis Almagro. LA PRENSA/ARCHIVO.

En shock en Miami

Fue la peor navidad de la familia Galeano-Santamaría. En medio de las fiestas no tenían certeza de su futuro. Al final decidieron quedarse, planificar la solicitud de asilo y discutir el futuro.

Relanzaron el programa desde Miami en enero de 2019, a través de Youtube. Comenzaron con la mitad de los recursos que tenían en Managua, pero con mayor audiencia, pues ellos consideran que al estar fuera del aire 100% Noticias atrajeron parte de esa audiencia.

En febrero de 2023, el Estado nicaragüense lo incluyó en la lista de 94 personas a las que despojó de la nacionalidad y de sus bienes bajo la etiqueta de “traidores a la patria”.

Luis y su esposa habían adquirido a plazos una casa en una urbanización de Carretera a Masaya que el régimen les confiscó.

El banco se negó a reconocer el despojo y ellos siguen pagando la casa que ya no habitan, con la esperanza futura, de reclamar cuando vuelvan a Nicaragua.

Luis Galeano en Miami
Luis Galeano y su familia llevan viviendo casi ocho años en Miami, Florida, con una solicitud de asilo sin resolver. LA PRENSA/ARCHIVO.

Un rostro conocido en Miami

Antes de su detención el pasado 14 de septiembre, Chavarría Galeano no era un tipo invisible en Florida.

Fue ponente en la IX Cumbre de las Américas, en Los Ángeles, en junio de 2022, en un foro sobre los desafíos del periodismo frente a las dictaduras, y ahí mismo el entonces secretario de Estado Antony Blinken mencionó su caso como ejemplo de los periodistas nicaragüenses forzados al exilio.

La ciudad de Miami le entregó en 2021 un diploma de reconocimiento público y habló de libertad de prensa y democracia en numerosos foros de la Universidad Internacional de la Florida.

Lo entrevistaron la Voz de América, FoxNews, CNN, Univisión, Telemundo y una encuesta de Cid Gallup lo situó en 2023 entre los periodistas de mayor credibilidad del país en una lista de 14 comunicadores.

En 2025 obtuvo la nacionalidad española por carta de naturaleza.

Con ese expediente encima, la noticia que circuló tras su detención desconcertó a muchos: su solicitud de asilo nunca había sido aprobada tras siete años de proceso.

La presentó en 2019 y, según declaró su esposa, hasta ahora sigue sin resolverse.

Quizás el 2 de octubre, día de la audiencia ante un juez de migración, se conozca su destino.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí